Doña Carolina se sometió a una cirugía de cataratas en el Hospital General Doctor Fernando Quiroz Gutiérrez, del ISSSTE, una intervención que ella describe como la peor experiencia de su vida. Asegura que el procedimiento le cambió por completo la existencia. Antes era una persona muy independiente y daba apoyo a sus hijos, pero a partir de esa fecha quedó en una situación distinta. Hoy dice que es una persona totalmente dependiente, que ya no puede guisar ni realizar muchas de las tareas que antes hacía sin ayuda.
La operación se prolongó más de cinco horas, una duración que sugiere que hubo alguna complicación durante la intervención. Sin embargo, según relata la familia, nunca se les informó de qué había ocurrido en el quirófano. A su consulta postoperatoria, doña Carolina acudió con fuertes dolores y sin poder ver. Lo que esperaban como una revisión de control se convirtió en el inicio de una larga pesadilla médica.
En esa consulta, la doctora Adriana Nava Gómez, quien la había operado, la mandó de regreso a su casa. La familia señala que la revisión apenas duró diez minutos y critica el trato recibido, al que describen como muy malo y con nula empatía hacia las personas adultas mayores. Consideran que ese era el momento en el que debieron advertirles que algo estaba pasando. En lugar de eso, la paciente volvió a su domicilio sin un diagnóstico claro.
Al día siguiente, el dolor se volvió insoportable y doña Carolina se presentó en el área de urgencias. Allí tuvo que esperar alrededor de seis horas porque no había especialistas disponibles. Cuando finalmente la atendieron, recibió la peor noticia: le dijeron que tendrían que quitarle el ojo. La familia, angustiada, decidió entonces buscar ayuda fuera de la institución para confirmar lo que estaba ocurriendo.
Acudieron a un hospital privado en busca de una segunda opinión, donde varios médicos le tomaron fotografías y revisaron el ojo con detenimiento. Uno de ellos planteó que se trataba de una infección adquirida en el quirófano. Pese a los intentos por salvarlo, doña Carolina terminó perdiendo el ojo. Para la familia, el origen del daño estaría directamente relacionado con las condiciones de la intervención quirúrgica.
La familia levantó una queja ante la CONAMED, pero en un dictamen que califican de express el ISSSTE se deslindó, argumentando que la paciente se retiró del hospital e interrumpió la continuidad del manejo institucional, aunque reconoció áreas de oportunidad en la atención brindada. Ahora preparan una denuncia penal, movidos por el enojo y la indignación ante lo sucedido. Mientras tanto, denuncian que el ISSSTE rechaza el señalamiento y trata de invisibilizar y desacreditar el caso.
