La detención de Homero N, alias La Tripa, ha vuelto a colocar en el centro de las críticas a Cuauhtémoc Blanco Bravo. El exfutbolista, que fue alcalde de Cuernavaca y gobernador de Morelos y que actualmente es diputado federal, enfrenta de nuevo cuestionamientos sobre las personas que formaron parte de su entorno.
En el origen de la polémica hay una antigua fotografía en la que Blanco aparece junto al ahora detenido. Con el paso de los años, esa imagen se ha convertido en una de las más incómodas del pasado político del exmandatario, y ha resurgido con fuerza tras la captura.
El propio Blanco ha respondido a los señalamientos negando cualquier acuerdo con la delincuencia. Yo no pacto con delincuentes, ha dicho, y ha argumentado que se toma fotografías con todo el mundo porque no le gusta ser grosero, sin preguntar a la gente a qué se dedica.
Sin embargo, el caso no se limita a una fotografía. El actual alcalde de Cuernavaca, José Luis Urióstegui, confirmó que la persona detenida laboró en el organismo de agua potable de la ciudad, el SAPAC, durante el periodo en que Cuauhtémoc Blanco estuvo al frente del municipio.
De acuerdo con esa información, Homero N se habría desempeñado como asesor jurídico del sistema de agua potable de Cuernavaca en aquella etapa. Ese dato contrasta con las negativas del exfutbolista sobre cualquier relación con el hoy detenido.
Homero N fue capturado en Cholula, Puebla. Las autoridades lo relacionan con una célula criminal y lo investigan por su presunta participación en delitos como la extorsión y el homicidio, lo que ha dado mayor peso al caso.
La detención ocurre en medio de una profunda crisis de seguridad en Morelos, mientras los vínculos entre la política y el crimen organizado siguen generando interrogantes. Con cada nueva detención, la defensa de Blanco, que sostiene que desconocía los antecedentes de quienes lo rodeaban, encuentra mayores cuestionamientos por parte de una sociedad que sigue esperando respuestas.
