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México vence 2-0 a Ecuador y avanza en el Mundial 2026 entre festejos

México vence 2-0 a Ecuador y avanza en el Mundial 2026 entre festejos

La selección mexicana venció 2-0 a Ecuador en el Estadio Ciudad de México y aseguró su clasificación a la siguiente ronda del Mundial 2026. Los goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez desataron la euforia en la capital, en un partido que se retrasó por la fuerte lluvia y que Ecuador terminó con un jugador menos.

La selección mexicana se impuso por 2-0 a Ecuador en el Estadio Ciudad de México y aseguró su pase a la siguiente ronda del Mundial 2026, en una noche que terminó en euforia para todo el país. El encuentro, que se había retrasado por una intensa lluvia sobre la capital, dejó a la afición con la respiración cortada hasta el pitazo final, mientras esperaba concretar la clasificación.

Los dos goles del triunfo llevaron nombre propio. Julián Quiñones abrió el marcador y firmó una noche enorme, encendiendo al estadio conocido como el Coloso de Santa Úrsula. Más tarde, Raúl Jiménez marcó el segundo tanto, un gol que dio tranquilidad al equipo y que, según los comentaristas, aportó experiencia y calma en un momento de máxima presión.

Con el 2-0 en el marcador, México mostró un buen control del partido y disciplina táctica bajo la dirección de Javier Aguirre. En los minutos finales, Ecuador se quedó con un futbolista menos, lo que terminó de inclinar el encuentro y prácticamente eliminó cualquier posibilidad de reacción del conjunto sudamericano antes del silbatazo.

Entre las figuras de la noche destacó Gilberto Mora, quien con apenas 17 años se ha convertido en una de las revelaciones del torneo. Muchos ya lo ven como el futuro de la selección, símbolo de una generación joven que, de acuerdo con las narraciones del partido, está empujando al equipo y haciendo historia sobre la cancha del Azteca.

Para los comentaristas, el resultado significaba mucho más que tres puntos: hablaron de romper una sequía de más de 40 años y de derribar barreras mentales, en clave del ya clásico grito de sí se puede. La sensación en el ambiente era la de una noche especial, en la que el estadio no solo vibraba, sino que empujaba a toda una afición ilusionada con llegar lejos en el torneo.

La celebración se desbordó por distintos puntos de la Ciudad de México, desde el Zócalo y el Ángel de la Independencia hasta los Fan Fest y las inmediaciones del estadio, donde estallaron los juegos artificiales. Entre banderas, cánticos y euforia, las autoridades y los propios aficionados hacían un llamado a festejar en paz, con saldo blanco, para que la imagen que llegara al mundo fuera la de una fiesta alegre y sin incidentes.

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