En la caseta de Tlalpan, uno de los principales accesos a la Ciudad de México sobre la autopista México-Cuernavaca, fuerzas federales aseguraron 53 artefactos explosivos caseros en autobuses que transportaban a un contingente vinculado a la normal de Ayotzinapa. El hallazgo se ha convertido en un nuevo punto de tensión en el marco de las movilizaciones magisteriales que han mantenido bajo presión a la capital del país.
Los dispositivos fueron descritos como artefactos de fabricación casera, hechos con tubos de PVC y retardantes explosivos en su interior, un tipo de artefacto distinto a los típicos cohetones que suelen verse en este tipo de protestas. De acuerdo con lo expuesto, de los 53 dispositivos detectados, alrededor de cincuenta alcanzaron a ser asegurados durante la revisión del convoy.
A ello se suma un dato que ha elevado la preocupación. Según información de inteligencia mencionada en torno al caso, el grupo habría planeado fabricar más de mil artefactos explosivos sofisticados, una cifra que, de confirmarse, daría una dimensión mucho mayor al hallazgo realizado en la entrada de la capital.
Los autobuses formaban parte de un contingente que se dirigía a la Ciudad de México para sumarse a la jornada de protesta convocada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. En el movimiento, el caso de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, en Iguala, sigue ocupando un lugar central en las demandas de verdad y justicia.
La CNTE y los propios normalistas rechazaron la versión oficial sobre los artefactos. La organización exigió que se investiguen los presuntos explosivos y acusó a las autoridades de criminalizar la protesta del magisterio, en un episodio que ha tensado todavía más la relación entre el movimiento y el Gobierno durante los días de movilización.
El aseguramiento ocurrió en plena jornada de la CNTE, que ha movilizado a miles de maestros y estudiantes en el sur de la Ciudad de México, en paralelo a las actividades relacionadas con la Copa Mundial de la FIFA 2026. El episodio de la caseta de Tlalpan añade un nuevo frente de controversia a un conflicto que ya se prolonga por varios días, mientras la disputa sobre lo ocurrido se mantiene abierta.
