México y Estados Unidos asestaron un golpe conjunto a una red dedicada al huachicol, el robo de hidrocarburos, ligada al Cártel Jalisco Nueva Generación. Como parte de esa acción coordinada, la Unidad de Inteligencia Financiera de México bloqueó las cuentas de once personas y empresas que habían sido señaladas por Estados Unidos como parte del entramado criminal.
De acuerdo con la información dada a conocer, los bloqueos alcanzaron a dos personas físicas y a nueve personas morales, es decir, dos individuos y nueve empresas. La medida busca cortar el acceso de esa estructura al sistema financiero, congelando los recursos con los que operaba y dificultando que pueda seguir moviendo dinero vinculado al robo de combustible.
El huachicol se ha convertido en uno de los delitos más lucrativos y dañinos para las finanzas públicas en México, ya que la sustracción y venta ilegal de hidrocarburos representa pérdidas millonarias para el erario. La participación de una organización del tamaño del Cártel Jalisco Nueva Generación en este negocio ilustra cómo los grupos criminales han diversificado sus fuentes de ingreso más allá del trasiego de drogas.
Según los señalamientos, la red golpeada se encargaba de tareas de logística y comercialización para facilitar el traslado y la distribución del hidrocarburo robado. En otras palabras, no se trataba únicamente de quienes sustraían el combustible, sino de la estructura empresarial y operativa que permitía moverlo y colocarlo en el mercado, dándole una apariencia de legalidad.
En el marco del combate a este tipo de delitos, las autoridades presentaron además 21 denuncias penales por presuntos daños al erario por más de 600 millones de pesos. Estas acciones legales apuntan a fincar responsabilidades por el quebranto que el robo de hidrocarburos causa a las arcas públicas, y se suman al bloqueo de cuentas como parte de una ofensiva más amplia.
El caso refleja la creciente coordinación entre México y Estados Unidos para atacar no solo a los operadores directos de los cárteles, sino también a sus redes financieras y comerciales. Al golpear el flujo de dinero y la infraestructura que sostiene el huachicol, ambos gobiernos buscan debilitar una de las actividades que hoy nutre a organizaciones como el Cártel Jalisco Nueva Generación, en un frente que se perfila para tener continuidad en los próximos meses.
