María Yolanda Morán Gómez prometió encontrar a su hermano Ángel y no se rindió. El hombre había desaparecido en la alcaldía Azcapotzalco, en la Ciudad de México, en noviembre de 2022, y durante casi cuatro años su hermana lo buscó de manera incansable, sin perder la esperanza de volver a saber de él pese al paso del tiempo.
La búsqueda dio finalmente un resultado el pasado 6 de junio, cuando Yolanda descubrió que su hermano se encontraba, desde hacía tres años, en un centro para adultos mayores del DIF en Tecámac, en el Estado de México. Es decir, Ángel llevaba buena parte del tiempo en que estuvo desaparecido en una institución pública, sin que su familia lo supiera.
El reencuentro permitió a Yolanda volver a ver a su hermano después de años de incertidumbre. Ángel tiene hoy 70 años, permanece en una silla de ruedas y apenas logra articular palabras con dificultad, lo que refleja el deterioro de su estado de salud durante el tiempo que estuvo lejos de los suyos.
En el breve intercambio con su hermana, el hombre respondió con dificultad a preguntas básicas. Al cuestionarle cómo estaba, alcanzó a decir que se encontraba bien, pero cuando se le preguntó por su edad respondió que no se acordaba, una muestra de las condiciones en las que la familia lo volvió a encontrar tras la larga separación.
Hasta el momento todavía se desconoce qué fue lo que le ocurrió a Ángel durante el tiempo en que estuvo desaparecido y cómo llegó a quedar bajo el cuidado de esa institución. La familia señala que solo se le informó que padece una rinitis alérgica muy grave, por la que requiere atención médica constante.
El caso ha puesto el foco no solo en la localización del hombre, sino también en las fallas institucionales que, de acuerdo con su familia, permitieron que el reencuentro se retrasara durante años. Que una persona desaparecida permaneciera tanto tiempo en un centro público sin que sus familiares fueran notificados ha generado fuertes cuestionamientos.
Para Yolanda, el hallazgo representa el final de una búsqueda que nunca abandonó, después de prometer que encontraría a su hermano y mantener ese compromiso durante casi cuatro años. El reencuentro, sin embargo, deja abiertas las preguntas sobre lo que vivió Ángel en este tiempo y sobre por qué su familia no fue informada antes de que se encontraba en el centro del DIF en Tecámac.
