Una importante fuga de agua potable se registró en la alcaldía de Iztapalapa, en la Ciudad de México, justo a la altura de la unidad Vicente Guerrero y muy cerca de la zona del eje 6 sur. En el lugar se acumuló una gran cantidad de agua, que comenzó a correr por la vialidad y a complicar la circulación en una de las demarcaciones más pobladas del oriente de la capital.
Ante la emergencia se desplegó un amplio operativo en la zona. Hasta el punto llegaron trabajadores sociales, una gran cantidad de elementos de Protección Civil de la alcaldía de Iztapalapa y personal del cuerpo de bomberos, que se encargaron sobre todo de agilizar la circulación de los vehículos mientras se atendía el origen del problema.
Lo más lamentable es la enorme cantidad de agua potable que se derramó sin poder ser aprovechada. Resulta especialmente doloroso en el oriente de la Ciudad de México, una zona que padece de manera constante la falta de agua y donde cada litro desperdiciado se siente con fuerza entre los vecinos que a diario batallan por el abasto.
Para contener la situación llegó personal de Sejiagua, los primeros respondientes encargados de la gestión integral del agua. Su tarea inicial fue acudir a cerrar las válvulas correspondientes, una de las primeras funciones que deben realizar para que el nivel de presión disminuya y la fuga deje de crecer sobre la avenida.
Una vez controlada la presión, las autoridades quedaron a la espera de las unidades de Váctor. Estos equipos son los que permiten desazolvar y retirar el agua acumulada, de modo que la vialidad pueda quedar libre y se reduzca al mínimo el volumen de líquido que de otra forma termina por perderse en su totalidad.
El episodio vuelve a poner el foco sobre Iztapalapa, una de las alcaldías que más sufre la carencia de agua en toda la capital. La paradoja de ver correr miles de litros por las calles, mientras numerosos hogares de la zona luchan por conseguir el suministro, resume buena parte del problema que enfrenta esta parte de la ciudad.
No se trata, además, de un hecho aislado. Hace alrededor de seis meses se registró una ruptura justo en este mismo camellón, que se prolongó durante unos tres meses y que también desperdició una gran cantidad de agua. La explicación apunta a tuberías ya bastante viejas que, con el paso del tiempo, se deterioran y terminan provocando fugas de esta magnitud.
