A 17 años del incendio en la guardería ABC, en Sonora, las familias de las víctimas y los sobrevivientes salieron de nuevo a las calles. En Hermosillo, marcharon para demostrar que el caso no está olvidado y para recordar que, casi dos décadas después, la exigencia de justicia sigue tan presente como el primer día.
La movilización tuvo como objetivo central mantener viva la memoria de lo ocurrido y presionar para que el caso no quede archivado. Para quienes perdieron a un hijo o sobrevivieron a aquella jornada, la marcha es una forma de insistir, año con año, en que las responsabilidades por la tragedia sean plenamente esclarecidas.
El incendio que dio origen a esta lucha ocurrió mientras los niños dormían la siesta. El fuego comenzó en una bodega contigua a la guardería y se descontroló, hasta que el humo, cargado de gases tóxicos, invadió el techo falso del inmueble de manera silenciosa, sin que en un primer momento se advirtiera la magnitud del peligro.
Minutos después, la estructura terminó por colapsar en llamas. El lugar no contaba con salidas de emergencia funcionales, una carencia que convirtió a la guardería en una trampa para quienes se encontraban dentro y que dejó a los pequeños sin una vía segura para escapar del fuego y del humo.
Ante la emergencia, ciudadanos y vecinos rompieron muros a golpes en un intento desesperado por rescatar a los menores antes de que fuera demasiado tarde. La ayuda formal llegó al sitio, pero para entonces el tiempo se había agotado y no fue posible evitar el desenlace que marcaría a todo el país.
El saldo final fue de 49 niñas y niños que no regresaron a casa, una pérdida que las familias atribuyen a la negligencia y a la corrupción. Por eso, a 17 años de distancia, sostienen que el reloj se detuvo aquel día, pero que su reclamo de justicia continúa vivo y los volvió a reunir en las calles de Hermosillo.
