Amigos, colectivos y familiares de víctimas se dieron cita en las principales calles de Escuinapa, en Sinaloa, para reclamar por la ola de violencia que ha azotado al municipio durante los últimos meses. La movilización reunió a personas con distintos motivos, pero unidas por el mismo reclamo de seguridad.
Algunos marcharon por personas desaparecidas, otros por el hecho de que en la llamada perla camaronera ya se ha vuelto costumbre escuchar balazos o explosiones, y otros más por quienes murieron sin tener relación alguna con el conflicto armado, al quedar atrapados en fuego cruzado.
De acuerdo con lo expuesto durante la protesta, la ciudadanía de Escuinapa vive condicionada a órdenes que en ocasiones ni siquiera llega a entender. A ello se suma un miedo colectivo ante la posibilidad de que en cualquier momento ocurran hechos violentos en el municipio.
El recorrido pasó por la estación de servicio en la que perdieron la vida Grecia y Ramiro el pasado 8 de junio, durante un ataque armado. Metros más adelante de ese punto se localiza el lugar donde explotó un coche bomba, otro de los episodios que han marcado la inseguridad reciente en la zona.
Tras el avance del contingente por las calles de la ciudad, los manifestantes llegaron hasta el ayuntamiento. En la entrada del recinto colocaron un río de sangre de manera representativa, como símbolo de las vidas perdidas y de la situación que denuncian.
Los escuinapenses afirmaron estar hartos del clima de inseguridad que cubre al municipio y señalaron que, según ellos, poco o nada ha hecho la administración del gobernador con licencia, el morenista Rubén Rocha Moya, frente a la situación que viven.
Los manifestantes indicaron que llevan dos meses exigiendo protocolos de prevención y de reacción ante los hechos violentos, sin haber obtenido respuesta. Añadieron que tuvo que morir una niña de 14 años la semana pasada para que las autoridades repararan en lo que ocurre en el municipio.
