Keiko Fujimori asumió la presidencia de Perú en una ceremonia de transmisión del mando supremo. Con ello se convirtió en la primera mujer en toda la historia del país en alcanzar la presidencia, un hecho que marca un hito en la política peruana y que fue seguido con especial atención dentro y fuera del país.
La líder de Fuerza Popular tomó el cargo en un solemne acto que coincidió con el día nacional de Perú. A la ceremonia asistió el rey Felipe VI de España, cuya presencia subrayó la dimensión internacional de la investidura de la nueva jefa de Estado peruana.
Durante el acto, la nueva presidenta realizó su juramento y pronunció su primer discurso a la nación. En esa intervención hizo un llamamiento a la reconciliación, al asegurar que está empeñada en lograr los objetivos de orden y de reconciliación nacional en el país.
Fujimori accede al cargo en un contexto complicado. Según se destacó, hereda un país en una situación descrita como catastrófica y debilitado por la corrupción, lo que condiciona el punto de partida de su mandato y las expectativas sobre su gestión.
Ante ese panorama, la nueva presidenta anunció medidas excepcionales para mejorar la situación del país. Puso el acento, sobre todo, en la lucha contra la gran inseguridad, con el compromiso de recuperar cada barrio, cada carretera y cada espacio público para las familias peruanas.
Tras la ceremonia, la nueva presidenta de Perú se trasladó al palacio nacional. Allí ofreció un almuerzo en el que estuvo acompañada de sus dos hijas, del rey de España, de mandatarios latinoamericanos y de altos cargos del mundo de la política.
La asistencia del rey Felipe VI se enmarca en una larga relación institucional entre España y Perú. Se trata de la segunda toma de posesión a la que acude como rey en el país andino, la primera fue la de Pedro Castillo, tras haber asistido a otras investiduras peruanas cuando era príncipe de Asturias.
