El sector turístico español mantiene su buena marcha y sigue creciendo pese al complejo escenario internacional que marca este verano. Los empresarios del ramo se muestran optimistas y apuntan a que la temporada estival volverá a ser positiva, en línea con la resistencia que ha venido demostrando una actividad clave para la economía del país. Esa fortaleza, subrayan, está haciendo que muchas personas sigan decidiéndose a visitar España pese a las incertidumbres globales.
Los datos que maneja el sector respaldan ese optimismo. Según las cifras de Exceltur, las ventas turísticas han crecido más de un 4% en los dos primeros trimestres del año, un ritmo que confirma la solidez de la demanda. De cara a los próximos meses, la previsión es que ese crecimiento se sitúe en torno al 3,2% durante el verano, lo que supondría prolongar la tendencia positiva que arrastra la actividad turística en los últimos ejercicios.
No obstante, esa subida vuelve a ser inferior a la de otros años, en una señal de que el sector va dejando atrás el pico extraordinario que se produjo tras la pandemia. La moderación en el ritmo de crecimiento apunta hacia una fase de mayor normalización, en la que las cifras siguen siendo buenas pero avanzan a un paso más contenido que en la etapa inmediatamente posterior a la crisis sanitaria, cuando la recuperación disparó los registros.
El impacto de la buena marcha del turismo también se nota en el empleo. Según los datos del sector, los beneficios se incrementarán más de un 3% en el tercer trimestre del año, y solo en el mes de junio la actividad turística ha generado más de 71.000 contrataciones. Estas cifras confirman el papel del turismo como uno de los grandes motores del mercado laboral en España, especialmente durante los meses de mayor afluencia de visitantes.
Desde el propio sector explican que, paradójicamente, la inestabilidad internacional ha acabado jugando a favor de España. Sostienen que el conflicto de Oriente Medio ha afectado a destinos tan relevantes como Turquía e incluso Chipre, lo que ha llevado a muchos viajeros a decantarse por España al percibirla como un destino seguro. Esa reorientación de la demanda hacia el mercado español estaría contribuyendo a reforzar unas previsiones ya de por sí favorables para la temporada.
Todo ello se produce en un momento en el que el turismo español mantiene una posición de liderazgo a escala mundial. Según Naciones Unidas, España fue en 2025 el segundo país más visitado del planeta, un dato que refleja el peso y el atractivo del destino en el mapa turístico internacional. Con estas perspectivas, el sector afronta el verano con la expectativa de consolidar su crecimiento y de seguir siendo un pilar fundamental para la economía y el empleo en el conjunto del país.
