El incendio forestal declarado en Lozoyuela, en la Comunidad de Madrid, se mantiene en el nivel 2 de emergencia por su evolución y por el riesgo que supone para la población de la zona. El fuego avanza en dirección a Buitrago y no deja de extenderse, lo que ha llevado a las autoridades a adoptar medidas de protección tanto sobre las vías de comunicación como sobre los núcleos de población más próximos al frente de las llamas.
Una de las primeras consecuencias del avance del incendio ha sido el corte de la carretera A-1, una de las principales vías de la zona, para garantizar la seguridad ante la proximidad del fuego. Junto a ello, se ha procedido a desalojar varias viviendas de forma preventiva, una decisión adoptada como precaución para evitar que los vecinos pudieran quedar atrapados si las llamas seguían ganando terreno.
Mientras algunos vecinos han sido evacuados, a otros se les ha pedido que permanezcan confinados en sus domicilios. Es el caso de los residentes en la zona de Buitrago y sus pedanías, así como en Cinco Villas y en Manjirón, a quienes se ha trasladado la indicación de cerrar puertas y ventanas y de no salir de casa mientras dure la situación de riesgo, en un dispositivo que combina desalojos y confinamientos según la ubicación de cada punto.
Entre las personas evacuadas figuran los niños de un campamento de menores situado en Gandullas, que tuvieron que ser trasladados a un lugar seguro ante la cercanía del fuego. Los menores pasaron la noche en un polideportivo de Buitrago de Lozoya, donde quedaron atendidos, mientras que en el conjunto de la zona se ha confinado a alrededor de dos mil personas como medida de protección.
Las autoridades han hecho además un llamamiento a la ciudadanía para que no se acerque a la zona afectada, con el objetivo de no entorpecer las tareas de extinción y de evitar situaciones de peligro para quienes no forman parte de los equipos de emergencia. La colaboración de la población resulta clave en episodios como este, en los que la rapidez de actuación y la ausencia de interferencias pueden marcar la diferencia.
El incendio se declaró a las cuatro de la tarde en una zona forestal de vegetación, y desde ese momento ha ido complicándose de manera progresiva. La combinación de terreno con abundante masa vegetal y las condiciones meteorológicas adversas propias de estos días de verano han favorecido que el fuego se propague con rapidez, obligando a reforzar de forma continua el operativo desplegado sobre el terreno.
En las labores de extinción trabajan veintiocho medios terrestres y nueve helicópteros, a los que se ha sumado la Unidad Militar de Emergencias, cuya incorporación refuerza la capacidad de respuesta. La Comunidad de Madrid ha activado la situación operativa 2 del Plan Infoma, y hasta el momento el fuego ha calcinado más de 900 hectáreas, una cifra que las autoridades temen que aún pueda aumentar en las próximas horas.
Las autoridades han comunicado que el supuesto autor del incendio ya ha sido detenido, una línea de investigación que apunta a un origen intencionado del fuego, y la Comunidad de Madrid ha anunciado que se personará en la causa abierta contra el presunto responsable. Los servicios de emergencia confían en que el incendio quede delimitado por el norte por el embalse de El Atazar, uno de los más importantes de la región, que podría contribuir a frenar el avance de las llamas. La situación se enmarca en una jornada especialmente complicada en materia de incendios en distintos puntos del país, con varios fuegos activos y un riesgo elevado alimentado por las altas temperaturas y la sequedad de la vegetación.
