El gran incendio forestal que durante varios días ha mantenido en máxima alerta a la provincia de Huelva ha entrado por fin en una fase de control. El fuego, declarado el pasado lunes en el paraje de Los Turbios, en Villanueva de los Castillejos, ha quedado estabilizado tras una intensa labor de extinción. La evolución favorable de las últimas horas ha permitido relajar una situación que llegó a ser crítica para la zona.
El alcance del incendio ha sido considerable. Las llamas han afectado a más de 5.000 hectáreas, una superficie que no se ha limitado a un solo término municipal. El fuego se extendió por Villanueva de los Castillejos y alcanzó también los municipios vecinos de San Bartolomé de la Torre y Gibraleón, en plena comarca del Andévalo, lo que da una idea de la magnitud que llegó a tener.
La estabilización se anunció tras la última reunión del Comité del Plan de Emergencias. El encuentro tuvo lugar en el puesto de mando avanzado, desde donde se ha coordinado la respuesta al incendio. Fue allí donde el consejero confirmó que el fuego pasaba a considerarse estabilizado, un paso decisivo que marca el principio del fin de la emergencia.
Las condiciones meteorológicas han jugado un papel determinante en este cambio de escenario. Según se ha explicado, el tiempo ha sido muy favorable para las tareas de extinción: ha aumentado bastante el grado de humedad y el viento, que había sido uno de los principales factores de riesgo, prácticamente ha desaparecido. Ese alivio atmosférico ha facilitado el trabajo de los equipos sobre el terreno.
La mejoría se ha traducido también en un cambio en el nivel de alerta. La situación de emergencia se ha rebajado hasta el nivel 1, un escalón por debajo del nivel de máxima respuesta en el que se había mantenido el operativo durante los momentos más delicados. Esa rebaja refleja que el peligro inmediato para la población y para las zonas habitadas se ha reducido de forma notable.
La consecuencia más directa para los habitantes de la zona es el regreso a sus hogares. Las 96 personas que habían sido desalojadas de manera preventiva como medida de seguridad ya pueden volver a sus casas. Para esos vecinos, obligados a abandonar sus viviendas mientras el fuego avanzaba, el anuncio supone el final de unos días de incertidumbre y de espera.
La estabilización no significa todavía la extinción definitiva, pero sí un punto de inflexión tras una emergencia que movilizó un amplio dispositivo durante jornadas de gran tensión. El incendio del Andévalo deja tras de sí miles de hectáreas afectadas en tres municipios onubenses y la necesidad de vigilar la zona para evitar que las llamas se reactiven. Por ahora, la combinación del esfuerzo del operativo y de una meteorología más benévola ha permitido devolver una cierta calma a esta parte de Huelva.
