Cientos de vecinos del distrito malagueno de Palma Palmilla estan pasando buena parte del verano sin luz en sus hogares. Mas de 400 viviendas permanecen sin electricidad en la zona, una situacion que se arrastra desde julio y que no termina de resolverse pese a las quejas de los afectados. El problema, lejos de aliviarse con el paso de las semanas, se ha convertido en uno de los conflictos vecinales mas visibles del barrio en pleno mes de agosto.
El origen de los apagones esta en los cortes de suministro que aplica la compania electrica ante la elevada presencia de enganches ilegales. Endesa comenzo en julio a eliminar las conexiones irregulares detectadas en la zona, una operacion que ha obligado a interrumpir el servicio de forma total o parcial en distintos puntos del distrito. La retirada de esos enganches es la causa directa de que numerosos hogares se hayan quedado a oscuras.
La dimension del fraude que maneja la compania es muy elevada. Segun Endesa, en las zonas intervenidas se ha detectado un nivel de fraude del 78 por ciento, una cifra que la empresa esgrime para justificar la magnitud de las actuaciones. Ese porcentaje refleja hasta que punto las conexiones irregulares se han extendido por el barrio y explica, en buena medida, la contundencia de los cortes.
El principal malestar procede de quienes pagan religiosamente su factura y aun asi se han quedado sin servicio. Los vecinos con suministro legal denuncian que la dificultad tecnica para distinguir entre usuarios regulares y fraudulentos ha terminado castigandoles tambien a ellos. Uno de los afectados lo resumia con crudeza al asegurar que se han sentido ignorados, como si fueran gente de segunda, y reclamaba que quienes cumplen con sus obligaciones puedan disfrutar de los servicios basicos.
Ese mismo vecino admitia la complejidad del problema al reconocer que hay mucha gente en el barrio que podria estar enganchada por necesidad. La reflexion apunta a un trasfondo social delicado, en el que la pobreza energetica y el fraude conviven en un mismo espacio y complican cualquier solucion rapida. La convivencia entre familias que pagan y familias que recurren a conexiones ilegales esta en el centro de la tension.
Las entidades sociales que trabajan en la zona han alzado la voz para advertir de las consecuencias de esta situacion. Alertan de que algunas familias sufren cortes totales o parciales y subrayan que el proceso para regularizar los suministros es lento, lo que prolonga el tiempo que los hogares pasan sin electricidad. Su preocupacion se centra especialmente en los colectivos mas vulnerables, que soportan las altas temperaturas del verano sin poder enchufar siquiera un ventilador.
Desde Endesa defienden que su objetivo es combatir el elevado fraude electrico y garantizar la seguridad en las instalaciones, evitando riesgos como incendios o averias derivados de los enganches. La compania recuerda que la reposicion del suministro pasa necesariamente por regularizar las instalaciones, es decir, por dar de alta contratos legales y contadores en regla. Mientras ese tramite no se complete, muchas viviendas seguiran dependiendo de la lenta gestion de un conflicto que mantiene a buena parte de Palma Palmilla sin luz en lo mas duro del verano.
