A apenas 28 horas del eclipse total de sol que mañana atravesará la península, las autoridades han activado un amplio dispositivo de seguridad, bautizado como operación Eclipse, para hacer frente a un acontecimiento tan excepcional que se espera sea multitudinario. El ministro del Interior ha pedido responsabilidad y máxima prudencia a los ciudadanos que quieran presenciar el fenómeno, consciente de que la enorme expectación puede traducirse en aglomeraciones y en problemas de movilidad en numerosos puntos del país durante las horas que rodean al eclipse.
La Dirección General de Tráfico prevé hasta un millón y medio de desplazamientos vinculados al eclipse, con 250 puntos de observación repartidos por el territorio. Ante la gran afluencia esperada, las autoridades piden a la población que planifique bien sus viajes y, sobre todo, que no estacione en lugares donde pueda dificultar el trabajo de los servicios de emergencias. La recomendación es clara: elegir con antelación el sitio desde el que se va a contemplar el eclipse y evitar improvisar sobre la marcha en carreteras y accesos que previsiblemente estarán saturados.
Para reforzar el control, ya se han decretado 123 zonas de exclusión a las que no se podrá acceder, bien porque desde allí resulta difícil garantizar una evacuación rápida en caso de necesidad, bien por el peligro medioambiental que suponen. Además, se han desplegado más de 33.000 agentes que se encargarán de realizar controles en las carreteras, limitar el aforo e incluso restringir el acceso a aquellos lugares que ya estén saturados, de modo que la seguridad no se vea comprometida por el exceso de público concentrado en un mismo enclave.
En Cataluña preocupa especialmente la movilidad antes, durante y después del eclipse. La autopista AP-7 volverá a ser una de las vías más tensionadas, ya que atraviesa la zona donde el eclipse será total, por lo que se insiste en que la gente no se detenga en los arcenes para contemplarlo. Para ordenar el tráfico se prevé un despliegue de 700 agentes de los Mossos d'Esquadra y diversas restricciones: los camiones no podrán circular desde las cinco de la tarde de mañana y hasta la medianoche en el tramo sur de la vía.
A la preocupación por la seguridad vial se suma una alerta sanitaria de última hora. Consumo ha retirado del mercado seis modelos de gafas diseñadas para observar el eclipse por estar por debajo del límite de transmitancia de luz, es decir, por ser demasiado oscuras. La retirada ha sido decretada por las autoridades de consumo de Madrid, Castilla y León, Galicia, La Rioja y Aragón, que han detectado que esos filtros no ofrecen la protección adecuada y que ante la duda muchos compradores han optado por adquirir otro par homologado.
El riesgo de unas gafas con un filtro excesivamente oscuro es paradójico y grave. Al no tener la certeza de estar mirando bien al sol, la reacción involuntaria del usuario puede ser levantar o ladear las gafas para encontrar el punto correcto, y en ese instante el ojo recibe toda la radiación ultravioleta e infrarroja. Eso puede provocar quemaduras en la retina y pérdida de visión, y si el daño afecta a la zona de la mácula puede llegar a causar prácticamente una ceguera. Los expertos advierten de que no se debe mirar al sol sin gafas ni siquiera en el instante en que la luna lo tape por completo, y recomiendan no quitárselas tampoco durante el eclipse total.
Más allá de las gafas y del turismo, el fenómeno astronómico se ha convertido en una clara oportunidad de negocio. Se ofertan terrazas y áticos que superan los 1.500 euros durante las horas que dura el eclipse, así como experiencias para verlo desde el cielo, como los vuelos en globo aerostático que algunas empresas de deportes de aventura preparan a 550 euros por persona. A ello se suman la venta de camisetas conmemorativas y el fuerte incremento de ventas en las tiendas especializadas, que han disparado su facturación al calor de un acontecimiento que solo se vive en contadas ocasiones.
