El doble terremoto que sacudió Venezuela el pasado miércoles ha dejado ya un balance que supera las 900 víctimas mortales y más de 3.000 heridos, mientras los equipos de emergencia intensifican la búsqueda de los miles de personas que permanecen atrapadas bajo los escombros. En ese contexto, España ha elevado a cinco sus ciudadanos fallecidos y cifra en 106 los desaparecidos, según los datos facilitados por el Ministerio de Asuntos Exteriores. Entre los fallecidos figura Isabel Jara, delegada del Gobierno de Canarias en Venezuela, mientras Exteriores precisa que hay constancia de 14 españoles atrapados bajo los escombros y otros 106 que continúan sin localizar. El Gobierno ha activado además un dispositivo de emergencia y ha enviado a la zona efectivos militares y sanitarios para sumarse a las labores de rescate en una de las catástrofes más graves que vive el país caribeño.
El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha recordado que todas las líneas de los consulados y de la embajada permanecen operativas las 24 horas del día. Ha pedido a los españoles que no están censados en Venezuela y que se encuentran allí de paso, ya sea por turismo o por trabajo, que se pongan en contacto cuanto antes para poder sacarlos del país. Se han habilitado seis líneas telefónicas oficiales y un correo electrónico para atender a los afectados. Exteriores ha informado además de que un primer grupo de 59 españoles ya ha sido evacuado de Venezuela.
El contingente español está integrado por la Unidad Militar de Emergencias, voluntarios de la Agencia Española de Cooperación Internacional, bomberos de Madrid y sanitarios del SUMA 112. Un avión del Ejército del Aire ya ha aterrizado con militares de la UME y unidades caninas, equipos que trabajan con perros adiestrados para detectar a personas por el olor, además de cámaras telescópicas, material de sonido y herramientas de corte de hormigón y acero para rescatar a quienes siguen bajo los escombros.
En este primer momento de la tragedia, España ha movilizado hasta un millón de euros a través de organismos multilaterales para acompañar la respuesta a la emergencia. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha hablado de manera directa con la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez para coordinar el envío de ayuda y trasladar la solidaridad española hacia lo que el Ejecutivo describe como un pueblo hermano.
El despliegue español forma parte de un dispositivo internacional de respuesta rápida en el que también participan Francia, Alemania, Estados Unidos, Italia, Países Bajos, Suiza y El Salvador, además de la propia Organización de Naciones Unidas, que se ha movilizado para trabajar sobre el terreno. Estados Unidos ha anunciado por su parte la movilización de 150 millones de dólares y un alivio humanitario en las sanciones que pesan sobre el país.
En el plano logístico, los primeros equipos internacionales han comenzado a llegar desde países próximos como República Dominicana, El Salvador, Colombia y México, mientras Naciones Unidas ha asignado 15 millones de dólares para los damnificados y coordina el despliegue sobre el terreno. Desde España, además de la UME ya desplegada en La Guaira, se espera para este sábado la llegada de quince bomberos catalanes especializados en estructuras colapsadas, mientras el millón de euros movilizado por Exteriores se canalizará a través de Cruz Roja. Varias ONG han sumado su ayuda, con envíos como un cargamento de unas 17 toneladas equivalente a las necesidades de unas 800 familias. En paralelo, el grupo de 59 turistas españoles evacuados ha salido del país en un avión de Defensa rumbo a República Dominicana y tiene previsto regresar a España este domingo.
La zona cero del desastre se sitúa en el estado de La Guaira, en el norte de Venezuela, donde las autoridades confirman ya 920 personas fallecidas y más de 3.000 heridas en el conjunto del país. A la emergencia se ha sumado una nueva sacudida, una réplica de gran intensidad de magnitud preliminar 5,4 registrada frente a la costa del estado de Aragua, según el Servicio Geológico de Estados Unidos, que se ha producido mientras los equipos seguían trabajando a contrarreloj para localizar supervivientes. El ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, ha restringido el acceso al estado de La Guaira para agilizar las labores de rescate y facilitar la entrada de máquinas y equipos a las zonas con edificios derrumbados. La zona cero se ha convertido además en una región sin ley, con las fuerzas del orden sobrepasadas y un aumento de los saqueos, ante lo cual el Gobierno venezolano ha decidido militarizar ese estado. La Fuerza Armada Nacional Bolivariana ha desplegado a sus distintos componentes y los primeros militares han comenzado a llegar con alimentos y agua. El alcance de la catástrofe es nacional, ya que de los 23 estados del país 13 se han visto afectados por el doble seísmo, sobre todo los del litoral y del este, donde reside la mitad de la población. Según el gobierno provisional, hay al menos 250 edificios dañados o totalmente destruidos tras el doblete sísmico, muchos de ellos de hasta una decena de alturas que se desplomaron por completo. Los equipos insisten en que las primeras 72 horas son las más críticas para encontrar con vida a las personas atrapadas, mientras el cierre del aeropuerto de Maiquetía dificulta la llegada de la ayuda internacional, que entra sobre todo por Valencia, a unas tres horas por carretera de la zona más afectada.
Mientras tanto, la comunidad venezolana en España, formada por más de 700.000 personas, se ha volcado en el envío de ayuda humanitaria a su país desde Canarias hasta Galicia. Vecinos y asociaciones recogen medicinas, utensilios hospitalarios, víveres y ropa, una forma de sentirse algo más cerca de los suyos en unas horas marcadas por la angustia de quienes aún no han logrado contactar con sus familiares.
