Iberdrola superó a NextEra por unos minutos; Sabadell firma con BPCE y la banca española ajusta márgenes frente a la deuda soberana.
El martes por la mañana, el valor de mercado de Iberdrola en Bilbao superó temporalmente al de su rival texano NextEra. No fue un cierre de mercado, sino un pico intradía efímero. La eléctrica española alcanzó los 142.210 millones de euros, adelantando por apenas 180 millones los 142.031 millones de la estadounidense. Durante esas pocas horas, Iberdrola ostentó el título de mayor utility del planeta.
El destello de Iberdrola y la sombra de la deuda
La ventaja se evaporó al final de la sesión. Las acciones de Iberdrola cerraron con una caída del 0,05% en los 20,99 euros, devolviendo el liderazgo a NextEra. La primera posición global resultó frágil ante la volatilidad. Este episodio ocurrió mientras el Ibex 35 rompía resistencias y la banca española enfrentaba tensiones estratégicas. El mercado español está reconfigurando sus bases financieras justo cuando los tipos de interés vuelven a penalizar.
El destello de Iberdrola y la sombra de la deuda
La clave está en el rendimiento de NextEra desde abril. Su cotización ha caído un 21% tras anunciar la compra de Dominion, una fusión de 67.000 millones de dólares. Los inversores ven esta expansión como un lastre. Iberdrola, en cambio, acumula un 13,6% de revalorización en 2026, mientras la estadounidense retrocede casi un 4%.
El destello de Iberdrola y la sombra de la deuda
Iberdrola llega con un primer semestre sólido, con un beneficio neto de 4.336,4 millones de euros, un 22% más que en 2025. Esa estabilidad financiera creó la ventana de oportunidad. El mercado castiga el endeudamiento para crecer y premia la caja fuerte. La disciplina financiera pesa más que la ambición de tamaño. Iberdrola lo ha entendido y, por unos minutos, el mercado lo ha reconocido.

Sabadell y el socio francés
Banco Sabadell ha cerrado un acuerdo con el francés BPCE, que ha entrado con un 7% de su capital. No es una operación de mercado cualquiera. BPCE busca un asiento en el consejo de administración y ha declarado que su inversión encaja en su plan estratégico 'Vision 2030'. El objetivo es claro: diversificar su presencia en Europa y aprovechar la solidez de Sabadell.
Sabadell y el socio francés
Marc Armengol, CEO de Sabadell, ha celebrado la entrada de un socio con visión a largo plazo. Las conversaciones sobre alianzas comerciales en leasing, crédito al consumo y banca de inversión están en marcha y se espera que concluyan a principios de 2027. La titularidad quedará limitada a menos del 9,9%, una medida típica para evitar la obligación de lanzar una oferta pública de compra obligatoria. Es una maniobra quirúrgica, diseñada para ganar músculo sin perder independencia. En un momento en que la banca europea está bajo escrutinio, tener un socio del tamaño de BPCE es una carta de presentación poderosa.
La banca española, entre el euríbor y la deuda
El fondo de todo esto es la presión sobre la deuda soberana. Morgan Stanley, que mantiene a Santander en su lista de preferencias, advierte de que la tensión en la deuda pública amenaza más a las valoraciones bursátiles que a los balances de los bancos. Esa distinción es crucial. Los bancos tienen capital, pero su cotización depende de cómo el mercado perciba el riesgo país. Si la prima de riesgo se dispara, las acciones caen, independientemente de la solidez de sus activos.

La banca española, entre el euríbor y la deuda
Santander cerró el 5 de octubre en 12,342 euros, tras subir un 4,52%, pero el riesgo sigue ahí. La segunda vuelta de las elecciones en Brasil, el 25 de octubre, y la presentación de resultados de Santander, el 28, son dos hitos que podrían mover la aguja. En paralelo, el euríbor sigue subiendo, obligando a los bancos a ajustar sus estrategias. La guerra por captar hipotecas a precios irrisorios ha terminado. Ahora, la prioridad es proteger márgenes en un entorno donde el coste del dinero ya no es gratis.
Hipotecas, depósitos y el nuevo equilibrio
Los datos del Banco de España son elocuentes. En agosto, la tasa media de las hipotecas superó el 3%, alcanzando el 3,04%. Para los préstamos a plazos superiores a 10 años, que son la mayoría, el tipo se sitúa en el 2,76%. Los bancos han dejado de competir por el cliente más barato y han empezado a competir por el margen más alto. Es un giro de 180 grados respecto a los últimos años, cuando ver un tipo por debajo del 2% era la norma.
Hipotecas, depósitos y el nuevo equilibrio
Por otro lado, los depósitos a plazo se han encarecido hasta el 2,02%. Los bancos están pagando más para captar liquidez, lo que comprime aún más sus márgenes. La media de las hipotecas supera ya los 180.000 euros, lo que ayuda a que el volumen de dinero otorgado siga creciendo, pero no es suficiente para compensar el aumento del coste de financiación. El BCE podría subir dos o tres veces más los tipos oficiales, situándolos cerca del 3,25%, lo que frenaría el crecimiento de la compraventa de viviendas. El mercado hipotecario español ha entrado en una fase de madurez dolorosa, donde la asequibilidad deja de ser el argumento central y pasa a ser el lujo de unos pocos.

El mercado de bonos, refugio y trampa
Mientras tanto, el mercado de bonos está viviendo una paradoja. El rendimiento del bono estadounidense a 10 años ha alcanzado el 5,35%, su nivel más alto desde 2002. Eso debería asustar, pero los inversores están comprando. Según EPFR y Barclays, los fondos de bonos captaron 26.400 millones de dólares en los cinco días hasta el 1 de octubre, un ritmo que sitúa la demanda en el percentil 99 de los últimos seis meses. En total, las entradas acumuladas en 2026 superan los 520.000 millones de dólares.
El mercado de bonos, refugio y trampa
¿Por qué compran cuando los precios caen? Porque ofrecen una rentabilidad inicial que no se veía desde hace dos décadas. Gestores como Cooper Howard de Schwab recomiendan escalar vencimientos para gestionar el riesgo, manteniendo una duración ligeramente inferior a la media del mercado. Es una estrategia defensiva, pero con ofensiva. En un mundo donde la inflación sigue siendo un fantasma y los tipos podrían subir más, el bono largo es una apuesta arriesgada, pero el bono corto es un refugio. La renta fija ha vuelto, no como una apuesta a ciegas, sino como una herramienta de gestión del riesgo en un mercado de acciones cada vez más concentrado en pocas tecnológicas gigantes.
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