España gestionó más de 122.000 incidentes de ciberseguridad en 2025, un 26 por ciento más. Las pymes son el gran objetivo y pagar el rescate es cada vez menos garantía.
La ciberseguridad ha dejado de ser un asunto reservado a los expertos para convertirse en una preocupación cotidiana de empresas y ciudadanos. El último balance oficial en España confirma esa tendencia con cifras contundentes, dibujando un año en el que los ataques no solo aumentaron en número, sino también en sofisticación y en impacto económico sobre las víctimas.
Un récord de incidentes
Los datos hablan por sí solos. Según el Instituto Nacional de Ciberseguridad, conocido como INCIBE, España gestionó 122.223 incidentes de ciberseguridad a lo largo de 2025, lo que supone un aumento del 26 por ciento frente a los 97.348 del año anterior. El balance, hecho público el 9 de febrero de 2026, refleja además que alrededor del 60 por ciento afectó a pequeñas y medianas empresas.
El malware a la cabeza
Si se observa el tipo de amenazas, el malware se sitúa claramente en primer lugar con 55.411 casos registrados. Le sigue el phishing, con 25.133 incidentes, dentro de un fraude online que en conjunto alcanzó los 45.445 casos y creció un 19 por ciento. A ello se suman 3.849 episodios de acceso no autorizado y robo de datos, una categoría especialmente sensible para cualquier organización.
El ransomware, pocos casos y gran daño
El ransomware merece un capítulo aparte. Aunque solo se contabilizaron 392 ataques de este tipo, sigue siendo la amenaza con mayor impacto económico por incidente. De hecho, el coste medio de un ataque de este tipo en España ya supera el millón y medio de euros, una cifra capaz de poner en serios apuros a cualquier compañía de tamaño reducido.
Las pymes, en el punto de mira

El foco sobre el tejido empresarial más pequeño es cada vez más evidente. Según los informes del sector, el 31 por ciento de las pymes españolas ha sufrido un ataque de ransomware en los últimos doce meses. Estas empresas, que a menudo carecen de grandes departamentos técnicos, resultan mucho más vulnerables que las grandes corporaciones y se han convertido en un objetivo prioritario.
La trampa de pagar el rescate
Ceder al chantaje tampoco garantiza una solución. De las empresas que decidieron pagar, solo el 57 por ciento logró recuperar algunos o todos sus datos. Más preocupante aún, el 25 por ciento de las que pagaron acabó igualmente con su información filtrada, una cifra que se ha disparado desde el 7 por ciento registrado apenas un año antes, en 2024.
Sistemas vulnerables y tiendas falsas
El trabajo preventivo también deja números llamativos. A lo largo del año se detectaron y notificaron 237.028 sistemas vulnerables a sus responsables, para que pudieran corregir los fallos antes de sufrir un ataque. Además, se cerraron cerca de 4.600 dominios fraudulentos con terminación punto es, en su mayoría tiendas falsas diseñadas para engañar a los consumidores.
Los sectores esenciales
Entre los operadores considerados esenciales, INCIBE gestionó 401 incidentes con un reparto muy revelador. La banca concentró el 34 por ciento de los casos, seguida del transporte con un 14 por ciento y la energía con un 8 por ciento. La infraestructura financiera acumuló un 7 por ciento y el sector de los seguros un 6 por ciento, lo que confirma el atractivo de los servicios críticos para los atacantes.
Un teléfono que no deja de sonar
La creciente conciencia ciudadana se aprecia en la línea de ayuda. El servicio 017 recibió 142.767 consultas durante el año, un 44,9 por ciento más que en 2024. De ellas, el 51 por ciento fueron reactivas, realizadas después de sufrir un incidente, mientras que el 49 por ciento tuvieron carácter preventivo, señal de que cada vez más personas buscan protegerse antes de que sea tarde.
Este aumento de las consultas es, paradójicamente, una buena noticia dentro del panorama. Refleja que empresas y particulares empiezan a tomarse en serio los riesgos y a pedir ayuda de forma más temprana. La ciberseguridad, poco a poco, va calando como una responsabilidad compartida y no solo como un problema del departamento de informática.
Cómo protegerse
Frente a este escenario, los expertos insisten en medidas básicas pero eficaces. Mantener copias de seguridad actualizadas y aisladas, activar la autenticación de doble factor, actualizar los sistemas con regularidad y formar a los empleados frente al phishing son pasos al alcance de cualquier organización. La recomendación general, además, es no pagar el rescate, ya que rara vez resuelve el problema de fondo.
En definitiva, el balance de 2025 retrata un país cada vez más digital y, por ello mismo, más expuesto. Los ataques seguirán creciendo, pero la combinación de prevención, buenos hábitos y una respuesta rápida puede marcar la diferencia entre un susto pasajero y un desastre. La cifra récord de incidentes es, sobre todo, una llamada de atención que conviene no ignorar.

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