En un rincón de Almería se esconde un paisaje que parece sacado del lejano Oeste americano, pero que está en plena Andalucía. El desierto de Tabernas, el único de Europa, fue el escenario donde Sergio Leone y Clint Eastwood inventaron el spaghetti western. Te contamos su historia.
En el interior de la provincia de Almería, entre sierras resecas y ramblas doradas, se esconde uno de los paisajes más sorprendentes y menos esperados de toda España. Un lugar donde las colinas peladas y el sol implacable parecen transportarnos de golpe al lejano Oeste americano, pese a encontrarnos en plena Andalucía.
El único desierto de Europa
El desierto de Tabernas está considerado el único auténtico desierto de todo el continente europeo. Sus escasísimas lluvias, su cielo casi siempre despejado y sus temperaturas extremas han modelado un territorio árido de tonos ocres, surcado por barrancos y cárcavas que la erosión ha esculpido durante millones de años.
Lejos de ser un páramo muerto, este paraje natural protegido guarda una vida discreta pero tenaz. Plantas resistentes como el esparto o las chumberas salpican el terreno, mientras aves rapaces y pequeños reptiles se han adaptado a sobrevivir en uno de los rincones más secos y luminosos de toda la península ibérica.
Un paisaje que engañó a Hollywood

A comienzos de los años sesenta, la industria del cine buscaba con desesperación escenarios que se parecieran a los grandes espacios áridos del suroeste de los Estados Unidos, pero que resultaran mucho más baratos de rodar. La respuesta la encontraron, casi por casualidad, en las tierras quemadas por el sol de Almería.
El parecido era tan asombroso que Tabernas se convirtió muy pronto en un plató natural de dimensiones colosales. Sus paisajes desnudos podían pasar perfectamente por Texas, Arizona o el norte de México, y todo ello a un paso del Mediterráneo y con miles de horas de sol garantizadas cada año para rodar sin descanso.
Sergio Leone y la trilogía del dólar
El gran impulso llegó de la mano del director italiano Sergio Leone, que eligió este desierto para rodar la película Por un puñado de dólares, estrenada en 1964. Aquel filme, protagonizado por un entonces joven Clint Eastwood, revolucionó por completo el género del Oeste y dio origen al llamado spaghetti western.
El éxito fue tan rotundo que Leone regresó a Almería para rodar el resto de su famosa trilogía del dólar, con La muerte tenía un precio en 1965 y El bueno, el feo y el malo en 1966. Aquellas cintas, hoy consideradas clásicos absolutos del cine, llevaron el nombre de Tabernas a las pantallas de todo el planeta.
Más de trescientas películas
Lo de Leone fue solo el principio de una larguísima historia de amor entre el cine y este desierto. Desde los años cincuenta hasta hoy, se calcula que más de trescientas películas han utilizado los paisajes de Tabernas como escenario, incluyendo joyas como Hasta que llegó su hora, rodada en 1968.
Y no solo se filmaron westerns entre estas colinas resecas. A lo largo de las décadas, directores de medio mundo han aprovechado la versatilidad de este territorio para ambientar toda clase de historias, desde grandes aventuras épicas hasta anuncios publicitarios y series de televisión de gran presupuesto.
Los poblados del Oeste que hoy puedes visitar
Buena parte de aquella magia sigue viva y abierta al público. Los decorados construidos para las películas se transformaron con los años en auténticos parques temáticos, como el conocido Mini Hollywood, nacido en 1974 sobre los mismos escenarios que se levantaron en su día para los rodajes de Sergio Leone.
Hoy, junto a otros poblados del Oeste de la zona, estos recintos ofrecen espectáculos de vaqueros, duelos a pleno sol y calles polvorientas que hacen las delicias de grandes y pequeños. Pasear por ellos es como colarse dentro de una vieja película y revivir de primera mano la leyenda del salvaje Oeste.
Naturaleza y cine en un mismo viaje
Visitar Tabernas es disfrutar de dos experiencias en una sola escapada. Por un lado, la emoción de recorrer los escenarios donde se escribió parte de la historia del cine mundial, y por otro, el placer de descubrir un ecosistema desértico único, frágil y de una belleza austera que sorprende a quien lo pisa por primera vez.
Por eso, quien viaje al sureste de España haría bien en reservar un día para adentrarse en este rincón mágico de Almería. Entre barrancos ocres y viejos poblados de madera, Tabernas demuestra que a veces no hace falta cruzar el océano para sentir que uno ha llegado al mismísimo corazón del lejano Oeste.

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