El 21 por ciento de las empresas españolas de más de diez empleados usaba inteligencia artificial en 2025, según el INE. La adopción crece con rapidez, pero sigue siendo limitada y desigual.
La inteligencia artificial está dejando de ser una tecnología reservada a unos pocos para entrar de lleno en el mundo empresarial. En España, cada vez más compañías la incorporan a su día a día, aunque el ritmo de adopción varía mucho según el tamaño y el sector. Los datos más recientes ofrecen una radiografía muy útil de esta transformación. En este artículo repasamos las cifras clave sobre el uso de la inteligencia artificial en las empresas españolas y lo que revelan.
Una de cada cinco empresas

El dato principal muestra un avance claro. Según el INE, en 2025 el 21 por ciento de las empresas de más de diez empleados utilizaba algún tipo de inteligencia artificial, frente a apenas el 8 por ciento registrado en 2021. Es decir, en pocos años la proporción de empresas que emplean esta tecnología se ha más que duplicado. Esto confirma que la inteligencia artificial ha pasado de ser una promesa lejana a una herramienta cada vez más presente en la actividad empresarial.
El peso de las microempresas
La cifra cambia notablemente si se tiene en cuenta a las empresas más pequeñas. Según los datos, al incluir a las microempresas la tasa de adopción baja hasta el 14 por ciento, ya que estas presentan un uso muy reducido, en torno al 13 por ciento. Este matiz es importante, porque las microempresas representan alrededor del 95 por ciento del tejido productivo español. Por tanto, el grado real de adopción en el conjunto de la economía es todavía moderado.
Grandes frente a pequeñas
El tamaño de la empresa marca una gran diferencia. Según los datos, las grandes compañías alcanzan una adopción cercana al 60 por ciento, mientras que las medianas, de entre 50 y 250 empleados, se sitúan en torno al 31 por ciento. Las pequeñas, de menos de 50 empleados, se quedan en el 18 por ciento. La brecha entre grandes y pequeñas se ha ampliado además en unos 14 puntos porcentuales entre 2021 y 2025, un aumento considerable.
Diferencias por sector
También hay grandes contrastes según la actividad. Según los datos, el sector de la información y las comunicaciones lidera con claridad, con una adopción cercana al 60 por ciento. Le siguen los servicios profesionales y científicos, con un 38,5 por ciento, y el sector inmobiliario, con alrededor del 35 por ciento. En cambio, actividades como la construcción, la metalurgia o el transporte y la logística presentan niveles de uso mucho más bajos.
España frente a Europa
En el contexto europeo, España ocupa una posición intermedia. Según los datos, su tasa del 21 por ciento entre empresas de más de diez empleados se sitúa unos 5 puntos por debajo de la media de la zona euro. Aun así, España supera a países como Portugal, Italia y Francia, aunque queda por detrás de Alemania y los Países Bajos. El país se mueve, por tanto, en la media de la región, con margen todavía para seguir avanzando.
Un crecimiento acelerado
Lo más destacado no es solo el nivel, sino la velocidad del cambio. Según los datos, entre 2024 y 2025 la adopción creció en unos 9 puntos porcentuales, un ritmo que supera al de la mayoría de las grandes economías europeas. Este fuerte impulso sugiere que muchas empresas españolas están tratando de recuperar terreno con rapidez. Si esta tendencia se mantiene, el país podría estrechar distancias con los líderes europeos en los próximos años.
Cómo se usa la inteligencia artificial
El grado de madurez en el uso también resulta revelador. Según los datos, alrededor del 60 por ciento de las empresas que emplean inteligencia artificial se encuentran todavía experimentando o en proyectos piloto. Un 34 por ciento la utiliza de forma moderada, mientras que solo un 6 por ciento la usa de manera intensiva. Esto indica que, aunque muchas empresas ya han dado el primer paso, la integración profunda de la tecnología es aún poco frecuente.
Para qué se utiliza
Cuando se analiza el uso concreto, aparecen unos usos predominantes. Según los datos, la inteligencia artificial se emplea sobre todo para optimizar los procesos internos de las empresas y para tareas de marketing. En cambio, se utiliza menos para automatizar tareas o para impulsar la innovación de productos y servicios. Esto sugiere que, por ahora, muchas compañías la ven principalmente como una herramienta de eficiencia más que como un motor de transformación radical.
La barrera de las competencias
No todo son facilidades en este proceso de adopción. Según los datos, la barrera más citada, especialmente en los sectores con menor uso, es la falta de competencias y de personal cualificado. Sin trabajadores con la formación adecuada, resulta difícil aprovechar el potencial de la tecnología. Por eso, la capacitación y la formación se perfilan como elementos clave para que la adopción siga creciendo y llegue también a las empresas más rezagadas.
Retos y oportunidades
El panorama que dibujan estos datos combina retos y oportunidades. Por un lado, la adopción avanza con rapidez y España crece más deprisa que muchos vecinos europeos. Por otro, persisten desigualdades notables entre grandes y pequeñas empresas y entre sectores. Cerrar estas brechas será fundamental para que los beneficios de la tecnología se repartan de forma más amplia y no queden concentrados únicamente en las compañías de mayor tamaño.
Conclusión
En conclusión, los datos muestran una España que adopta la inteligencia artificial con rapidez, pero de manera todavía limitada y desigual. Una de cada cinco empresas de cierto tamaño ya la utiliza, aunque el uso intensivo sigue siendo minoritario y las microempresas van muy por detrás. El reto de los próximos años será extender esta tecnología a todo el tejido empresarial, apostando por la formación y reduciendo las brechas existentes.

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