Nacido en México y popularizado en España, el pádel se ha convertido en un fenómeno mundial. Historia, reglas y datos de un deporte que no deja de crecer.
En muy pocos años, el pádel ha pasado de ser un deporte minoritario a convertirse en una auténtica pasión para millones de personas. En España, sus pistas se han multiplicado en clubes, gimnasios y urbanizaciones, y su crecimiento no deja de sorprender. En este artículo repasamos el origen de este deporte de raqueta, cómo se juega, por qué ha triunfado tanto en España y qué dimensión ha alcanzado a nivel mundial.
Un deporte nacido en México
Aunque hoy se asocia estrechamente a España, el pádel no nació aquí. Según fuentes enciclopédicas, fue inventado en 1969 en Acapulco, México, por Enrique Corcuera, que adaptó un espacio para practicar un deporte parecido al tenis. Aquella idea inicial, pensada casi como un entretenimiento privado, acabaría dando origen a una disciplina que, décadas después, conquistaría a aficionados de todo el mundo.
La llegada a España

El salto a Europa fue decisivo para su expansión. Según fuentes enciclopédicas, las primeras pistas de pádel en España se construyeron en Marbella en 1974, y desde allí el deporte comenzó a extenderse. Poco después llegaría también a Argentina y a otros países latinoamericanos. España se convirtió pronto en uno de los grandes motores del pádel, un papel que mantiene con fuerza hasta la actualidad.
Cómo es una pista de pádel
La pista es uno de los elementos más característicos de este deporte. Según fuentes enciclopédicas, mide 10 metros de ancho por 20 metros de largo, y está cerrada por paredes de cristal y malla metálica que forman parte del juego. La red se sitúa a 88 centímetros de altura en el centro. Este espacio cerrado, más reducido que una pista de tenis, es clave para entender la dinámica tan particular del pádel.
Las palas sin cuerdas
El material también distingue al pádel de otros deportes de raqueta. Según fuentes enciclopédicas, se juega con palas fabricadas en materiales compuestos y sin cuerdas, a diferencia de las raquetas de tenis. Estas palas presentan pequeños orificios cilíndricos, cuyo diámetro suele situarse entre 9 y 13 milímetros. Su diseño macizo y manejable facilita el control de la bola y contribuye al estilo de juego propio de esta disciplina.
Se juega en parejas
El pádel es, ante todo, un deporte de equipo reducido. Según fuentes enciclopédicas, se practica normalmente en la modalidad de dobles, es decir, dos jugadores contra dos, en esa pista cerrada donde las paredes entran en juego. Esta característica hace que los puntos sean largos y llenos de rebotes, y otorga al pádel un fuerte componente social, ya que casi siempre se disfruta en compañía de otras personas.
Puntuación parecida al tenis
Quien conozca el tenis encontrará familiar la forma de puntuar. Según fuentes enciclopédicas, el pádel utiliza el mismo sistema de puntuación que el tenis, aunque con reglas adaptadas. El saque, por ejemplo, se realiza por debajo, tras un bote y golpeando la bola a la altura de la cintura o por debajo de ella. Estas particularidades hacen que el juego resulte accesible para principiantes y, a la vez, muy táctico.
Un crecimiento imparable en España
Las cifras reflejan bien el auge del pádel en el país. Según diversas fuentes, en 2024 se registraron 109.040 licencias de jugadores, lo que supone un crecimiento cercano al 175 por ciento respecto a 2012, cuando había menos de 40.000. En algunos lugares, como la Comunidad de Madrid, el pádel llegó a superar al fútbol en número de licencias, un dato que ilustra hasta qué punto se ha popularizado.
El país con más pistas del mundo
El liderazgo español también se aprecia en las instalaciones. Según diversas fuentes, España es el país con más pistas de pádel del mundo, con más de 20.000, seguido por Argentina, con más de 10.000, y por otros países como Italia, Suecia y Francia. Esta enorme red de pistas facilita el acceso al deporte y explica en parte por qué tantas personas se han animado a probarlo en los últimos años.
Un fenómeno mundial
El pádel ha dejado de ser un asunto local para convertirse en un fenómeno global. Según fuentes enciclopédicas, en 2025 había más de 35 millones de jugadores activos en más de 150 países. Además, el mercado mundial del pádel alcanzó un valor considerable en los últimos años. Estos datos confirman que se trata de uno de los deportes de mayor crecimiento en el mundo en la actualidad.
Por qué gusta tanto
Más allá de las cifras, conviene preguntarse por las razones de su éxito. El pádel es un deporte relativamente sencillo de aprender, que permite disfrutar desde los primeros partidos sin necesidad de una gran técnica inicial. Su carácter social, al jugarse en parejas, y la posibilidad de practicarlo a casi cualquier edad lo convierten en una actividad muy atractiva para personas de perfiles y niveles muy diferentes.
Conclusión
En conclusión, el pádel es un ejemplo fascinante de cómo un deporte puede pasar de una idea casi doméstica a un fenómeno mundial en apenas unas décadas. España ha desempeñado un papel fundamental en esta historia y sigue siendo una referencia en la materia. Con su mezcla de diversión, sociabilidad y accesibilidad, todo apunta a que el pádel continuará ganando adeptos en los próximos años.

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