El Ministerio de Salud oficializó la incorporación de la vacuna séxtuple acelular al Calendario Nacional. Analizamos qué cambia para los bebés, por qué se decidió y qué pasa con las coberturas actuales.
El 2 de noviembre de 2026, el Boletín Oficial publicó la Resolución 1567/2026, firmada por el ministro Mario Iván Lugones. El documento no es un ajuste menor, sino un cambio de paradigma en cómo vacunamos a los lactantes. A partir del 1° de enero de 2028, los bebés dejarán de recibir dos vacunas separadas para protegerse de seis enfermedades y pasarán a una sola.
Esta es la primera vez que la formulación séxtuple acelular (DTPa-Hib-HB-IPV) se integra al calendario obligatorio para la población general. Hasta ahora, su uso estaba reservado exclusivamente para prematuros de muy bajo peso. La decisión busca atacar un problema estructural: la baja adherencia a los esquemas de vacunación.
La matemática de los pinchazos
Hoy, un bebé sano recibe la pentavalente y la antipoliomielítica inactivada (IPV) por separado a los 2, 4 y 6 meses. Eso son seis inyecciones en tres visitas. Además, debe volver a los 15 o 18 meses para el refuerzo de la pentavalente y, crucialmente, a los cinco años para otra dosis de polio.
Con la nueva norma, el esquema se colapsa. Tres dosis de la séxtuple a los 2, 4 y 6 meses. Un refuerzo entre los 15 y 18 meses. Y ahí se detiene. Quienes completen este ciclo no necesitarán la dosis de refuerzo de IPV a los cinco años. Es una simplificación radical que reduce las visitas y las agujas.

Por qué la urgencia no es estética
No se trata solo de comodidad. Los datos oficiales del Ministerio de Salud para 2026 son alarmantes. La cobertura de la primera y segunda dosis de la quíntuple se quedó en un 65%. La tercera no superó el 61%.
El refuerzo de la quíntuple no llegó al 50%. Pero el dato más crítico es el de la poliomielitis: el refuerzo a los cinco años tuvo una cobertura del 37,9%. Es un número vergonzoso para un país que históricamente tuvo buenas coberturas. La vacuna séxtuple busca que, al reducir la carga, más familias completen el esquema.

Qué protege exactamente
La formulación es una combinación de lo que antes eran dos frascos. Protege contra difteria, tétanos, tos convulsa (coqueluche), hepatitis B, poliomielitis e infecciones invasivas por Haemophilus influenzae tipo b.
Esa última bacteria es la responsable de cuadros graves como meningitis y neumonía. Al integrarla, se evita una aplicación más. La dosis de hepatitis B al nacer se mantiene, al igual que el resto de las vacunas del calendario.

El detalle técnico que importa
La palabra clave aquí es 'acelular'. La vacuna contra la tos convulsa utiliza antígenos purificados de la bacteria, no células enteras. Esto suele provocar menos reacciones adversas, como fiebre alta o molestias intensas en el lugar de la aplicación.
La Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn) respaldó la medida tras analizar la evidencia. Para los padres, esto significa una experiencia probablemente menos traumática para el bebé. La seguridad es el argumento central para generalizar una fórmula que antes era de nicho clínico.
¿A quiénes afecta realmente?
La fecha de corte es clara: el 1° de enero de 2028. Si tu bebé nace antes, sigue el esquema actual con pentavalente e IPV. Si nace después, entra al nuevo circuito. No hay mezcla de regímenes a mitad de camino para la misma cohorte.
El Ministerio aclaró que los que ya comenzaron con las vacunas viejas deben completarlas tal como están. La norma define criterios para esquemas incompletos, pero la transición es limpia para las nuevas generaciones. Es una apuesta a futuro: en dos años, la mayoría de los lactantes en Argentina recibirán esta inyección única.
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