A orillas del lago Nahuel Huapi, Bariloche es la puerta de entrada a un paisaje de montañas, bosques y lagos que enamora a los viajeros durante todo el año.
En el suroeste de Argentina, allí donde la cordillera de los Andes se refleja en lagos de aguas profundas y bosques milenarios, se encuentra uno de los destinos turísticos más queridos y visitados de todo el país.
Bariloche y la región que la rodea componen un paisaje de montañas, agua y naturaleza que atrae por igual a viajeros argentinos y extranjeros, en un entorno que cambia de rostro con cada estación del año.
Una ciudad a orillas del Nahuel Huapi

San Carlos de Bariloche se levanta sobre la margen sur del lago Nahuel Huapi, en la provincia de Río Negro, en plena Patagonia, y funciona como la gran puerta de entrada a toda la región de los lagos andinos.
La ciudad es conocida por su arquitectura de aire alpino, por su tradición de chocolate artesanal y por un ambiente de montaña que combina la vida urbana con la cercanía inmediata de los senderos, los cerros y la orilla del lago.
El parque nacional más antiguo del país
Bariloche es la base para recorrer el Parque Nacional Nahuel Huapi, que fue creado el ocho de abril de 1934 y tiene el honor de ser el más antiguo de todos los parques nacionales de la Argentina.
Con una superficie de más de setecientas diecisiete mil hectáreas repartidas entre las provincias de Río Negro y Neuquén, el parque protege bosque andino patagónico, estepa y zonas de alta montaña de enorme belleza.
El lago que le da nombre a todo
En el centro de ese territorio se extiende el lago Nahuel Huapi, un espejo de agua de unos quinientos cincuenta y siete kilómetros cuadrados que se sitúa cerca de los setecientos metros sobre el nivel del mar.
Se trata de un lago profundo, que en algunos puntos supera los cuatrocientos sesenta metros, y cuyos brazos, penínsulas e islas ofrecen paseos en barco y numerosas actividades acuáticas para los visitantes.
La legendaria Ruta de los Siete Lagos
Uno de los grandes atractivos de la zona es la Ruta de los Siete Lagos, un circuito que nace y termina en Bariloche y que recorre espejos de agua como el Nahuel Huapi, el Espejo, el Correntoso y el Traful.
A lo largo del camino, el viajero atraviesa localidades como Villa La Angostura y Villa Traful, entre bosques, miradores y curvas que regalan algunas de las postales más famosas de la Patagonia argentina.
Cumbres, glaciares y bosques
Sobre todo el conjunto domina el cerro Tronador, un volcán inactivo que alcanza los tres mil cuatrocientos noventa y un metros de altura y que alberga en sus laderas nada menos que siete glaciares.
A menor altura, los senderos se internan en el bosque andino patagónico, poblado de cipreses, ñires y otras especies nativas, un entorno ideal para el senderismo y para el contacto tranquilo con la naturaleza.
Qué hacer en una visita
Entre los paseos clásicos figuran el teleférico al cerro Otto, el Circuito Chico que bordea los lagos Nahuel Huapi y Moreno, y el ascenso al cerro Campanario, situado a unos quince kilómetros de la ciudad.
En invierno la región se transforma con la nieve y sus centros de esquí, como el cerro Catedral, mientras que en verano brilla por el senderismo, los lagos y los días largos, un destino verdaderamente para todas las estaciones.
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