En el árido norte de Chile se conservan las momias artificiales más antiguas que se conocen en el mundo, creadas por un antiguo pueblo de pescadores miles de años antes que las egipcias, según los especialistas.
En una de las regiones más áridas del planeta, en el extremo norte de Chile, se conserva un legado que sigue asombrando a los investigadores, ya que allí se encuentran las momias artificiales más antiguas de las que se tiene noticia en todo el mundo, según los especialistas que las estudian.
Más antiguas que las egipcias
De acuerdo con los registros, estas momias fueron elaboradas por la cultura Chinchorro hace varios miles de años, y los estudios indican que la práctica deliberada de conservar los cuerpos comenzó mucho antes de lo que muchos suponen, superando en antigüedad incluso a las famosas momias del antiguo Egipto.
Según se explica, esta tradición no fue algo pasajero, sino que se mantuvo durante cerca de tres mil años a lo largo de la costa del actual norte chileno, lo que la convierte en una de las expresiones funerarias más duraderas y notables que ha conocido la humanidad entera.
Un pueblo de pescadores
Los especialistas señalan que los Chinchorro eran comunidades de pescadores que habitaban la estrecha franja costera del desierto, y que dependían de forma casi total del mar para alimentarse, ya que los productos marinos constituían la mayor parte de su dieta cotidiana.
De acuerdo con los estudios, aquel vínculo tan estrecho con el océano marcó profundamente su forma de vida, y probablemente también su manera de entender la muerte, dando origen con el tiempo a un cuidado por los difuntos que resultó verdaderamente excepcional para su época.
Momias negras y momias rojas
Según se describe, con el paso de los siglos este pueblo perfeccionó distintas técnicas para preparar a sus muertos, entre las que destacan las llamadas momias negras, en las que el cuerpo era desarmado y luego reconstruido con ayuda de palos de madera y soportes hechos de fibras vegetales.
De acuerdo con los registros, en esa modalidad el cuerpo se recubría con una capa de arcilla y se pintaba de un tono muy oscuro, mientras que en las posteriores momias rojas se retiraban los órganos y se rellenaba el cuerpo con fibras y plumas antes de cubrirlo con un llamativo color rojizo.
Un ritual para todos
Uno de los rasgos que más sorprende a los investigadores, según se explica, es que este cuidadoso tratamiento no estaba reservado a una minoría privilegiada, sino que se aplicaba por igual a hombres, mujeres y niños de toda la comunidad, sin distinciones de rango o de riqueza.
De acuerdo con los especialistas, incluso los recién nacidos y los cuerpos más pequeños recibían una atención minuciosa, lo que sugiere que para este pueblo cada persona, sin importar su edad, merecía ser preservada y acompañada más allá de la muerte.
Un tesoro en el desierto

Según se indica, buena parte de estos restos se ha conservado gracias al clima extremadamente seco del desierto, uno de los más áridos del mundo, que ha protegido los cuerpos del paso del tiempo a lo largo de miles de años de una manera casi milagrosa.
De acuerdo con los registros, los principales hallazgos se concentran en la zona costera del norte de Chile, en torno a la ciudad de Arica y a varios valles cercanos, donde el paciente trabajo de los arqueólogos ha permitido sacar a la luz este extraordinario legado del pasado.
Patrimonio de la humanidad
Según se recuerda, en el año 2021 la Unesco decidió incluir los asentamientos y cementerios vinculados a esta antigua cultura en su prestigiosa lista de sitios de valor universal, reconociendo así la importancia única de esta tradición para toda la humanidad.
De acuerdo con los especialistas, este reconocimiento no solo honra a un pueblo desaparecido hace milenios, sino que también invita a proteger y a estudiar con cuidado un patrimonio frágil, capaz de seguir revelando secretos sobre las primeras sociedades del continente.

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