El MAN exhibe en Madrid objetos medievales sellados durante siglos tras el derrumbe de una estancia en la frontera de Aragón, recuperados en las excavaciones de 2017 y 2018.
Durante siglos, el derrumbe de una estancia en el castillo de Monreal de Ariza mantuvo sellados dos cascos de hierro, una campana gótica y una moneda de Juan II de Castilla. Ahora, el Museo Arqueológico Nacional abre sus puertas para revelar este conjunto medieval, recuperado en las excavaciones de 2017 y 2018.
La exposición La vida en la frontera llega a la Sala de Novedades Arqueológicas de Madrid, organizada junto al Instituto de Patrimonio Cultural de España y el Gobierno de Aragón. Estas piezas, fechadas a mediados del siglo XV, documentan la actividad cotidiana y defensiva de una posición clave en el extremo occidental del Reino de Aragón.
Un almacén atrapado por el tiempo
El espacio clausurado por el colapso de grandes bloques de piedra que sustentaban las plantas superiores del edificio actuó como una cápsula del tiempo. Los materiales metálicos permanecieron ocultos bajo las ruinas, preservados de la degradación y el expolio hasta que los trabajos de restauración permitieron localizarlos.
La intervención arqueológica vinculada a esas obras de recuperación fue decisiva para acceder a este almacén. El hallazgo no solo aporta objetos, sino una instantánea de la vida material en una frontera militarizada, lejos de los grandes centros urbanos de la época.

La herencia de Alfonso I el Batallador
El castillo de Monreal de Ariza fue construido en 1128 por Alfonso I el Batallador como baluarte frente a los avances castellanos. Su emplazamiento, en lo alto de una colina y en el extremo occidental del Reino de Aragón, condicionó la configuración de una fortificación destinada a la defensa del territorio.
Los desperfectos y colapsos acumulados por las estructuras a lo largo de los siglos llevaron a impulsar los trabajos de restauración que hoy permiten ver estos objetos. La fortaleza ha sido testigo de la tensión política y militar que definió la frontera entre reinos durante la Edad Media.

Piezas que cuentan una historia
Entre los objetos expuestos figuran restos de ballestas, un peto y láminas de una coracina, que evidencian la preparación militar del lugar. Junto a estos elementos defensivos, la campana gótica y el tintero sugieren la presencia de vida religiosa y administrativa en el interior de la muralla.
La moneda de Juan II de Castilla es un detalle particularmente valioso para fechar el conjunto y entender las relaciones de poder y comercio de la época. El conjunto documenta la actividad cotidiana y defensiva de una posición situada en la frontera occidental del Reino de Aragón.

El contexto de la inauguración
La inauguración contó con la participación de la directora del MAN, Isabel Izquierdo, y la directora del Museo de Zaragoza, Eva Alquézar. Los comisarios José Francisco Casabona, Javier Ibáñez y Durgha Orozco presentaron el recorrido expositivo ante autoridades del Gobierno de Aragón y del Ministerio de Cultura.
Pedro Olloqui, director general de Cultura y Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón, y Ángeles Albert, directora general de Patrimonio Cultural y Bellas Artes, destacaron la importancia de estas piezas para la historia de la península ibérica. La muestra refuerza el papel del MAN como espacio de referencia para la arqueología española.
Una ventana a la frontera medieval
La exposición ofrece una oportunidad única para comprender la vida en la frontera, un concepto que en el siglo XV implicaba una mezcla de comercio, vigilancia y conflicto. Los objetos no son solo reliquias, sino herramientas y símbolos de un mundo en constante cambio.
Visitar esta muestra es adentrarse en un espacio donde la guerra y la vida diaria convivían en un mismo recinto. El MAN no solo exhibe metales, sino la memoria de una sociedad que defendía sus límites con la misma intensidad con la que desarrollaba su cultura.
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