La heladería artesanal Latto, nacida en Buenos Aires en 2020, abrió su primer local en Madrid y quiere instalar la costumbre argentina de tomar helado todo el año. Con producto cien por ciento natural, café de especialidad y un plan de expansión, el helado argentino busca su lugar en España.
Para muchos argentinos, salir a tomar un helado no es apenas un antojo de verano, sino una costumbre que atraviesa todo el año y buena parte de la vida. Ahora esa tradición tan porteña acaba de cruzar el Atlántico y busca ganarse un lugar en el corazón de los españoles.
La noticia llega desde Madrid, donde una heladería artesanal argentina abrió sus puertas con la promesa de trasladar, cucharada a cucharada, esa manera tan nuestra de disfrutar el helado. Detrás del proyecto hay una familia, una receta cuidada y un plan bastante ambicioso para seguir creciendo.
Una costumbre que cruza el océano
El desembarco lo protagoniza Latto Helados, una marca nacida en Buenos Aires en 2020 de la mano de la familia Angella. En pocos años pasó de ser una apuesta local a mirar hacia afuera, convencida de que el helado argentino todavía tiene mucho para decir en el resto del mundo.
Su primera heladería española se instaló en la calle Cardenal Cisneros, muy cerca de la plaza de Olavide, en pleno barrio de Chamberí. La elección no parece casual, ya que se trata de una zona de Madrid con mucha vida de barrio, ideal para recrear el ambiente de las heladerías de esquina.
Quiénes están detrás de Latto
Al frente del proyecto en Madrid están Triana Angella y su pareja, Max, que asumieron la tarea de reproducir en España una escena muy argentina: la de familias y amigos que se juntan a tomar un helado como excusa para verse. Esa idea de punto de encuentro es el verdadero corazón de la propuesta.
La apuesta no es menor, porque implica explicar a un público nuevo por qué en Argentina el helado se toma en cualquier momento y no solo cuando aprieta el calor. Convertir esa costumbre en un hábito bien madrileño es, quizá, el mayor de todos los desafíos que tienen por delante.
Cien por ciento natural, sin atajos
En el plano del producto, Latto insiste en un mensaje muy claro: su helado artesanal es cien por ciento natural, sin conservantes, sin colorantes y sin pastas industriales. Todas las bases se elaboran desde cero, partiendo de materias primas puras y de un proceso cuidado en cada una de sus etapas.
Esa obsesión por la calidad busca marcar una diferencia frente a las opciones más industriales que abundan en muchas vitrinas. La idea es que quien pruebe un cucurucho note enseguida la textura cremosa y el sabor limpio de un helado hecho como mandan las viejas reglas del oficio.
Del verano a los doce meses del año

Uno de los rasgos más argentinos de la propuesta es la voluntad de romper con la estacionalidad. En lugar de vivir solo del verano, Latto quiere que el helado se disfrute durante los doce meses del año, tal como ocurre en cualquier barrio de la ciudad de Buenos Aires.
Para lograrlo, la heladería completa su carta con una oferta pensada para acompañar en cualquier estación. Junto a los helados aparecen el café de especialidad, la pastelería y el chocolate, tres aliados que invitan a quedarse un rato largo aunque afuera el clima no acompañe demasiado.
Una herencia italiana con acento argentino
Para entender por qué el helado argentino viaja tan bien conviene mirar un poco su historia. La tradición heladera del país hunde sus raíces en la enorme inmigración italiana, que trajo consigo el arte del gelato y lo fue adaptando con el paso de las décadas hasta darle una identidad totalmente propia.
De esa mezcla nacieron sabores que hoy son un sello nacional, como el dulce de leche o el sambayón, capaces de despertar nostalgia en cualquier argentino que esté lejos de su casa. Llevar esos gustos hasta España es también una forma de exportar recuerdos, afectos y un pedazo de identidad.
Los planes para conquistar Madrid
La llegada a Madrid no es un punto de llegada, sino apenas el comienzo de un plan mucho mayor. Según trascendió, la marca ya piensa en abrir un segundo local en 2027 y un tercero en 2028, con la mirada puesta en zonas céntricas y de moda de la capital española.
Barrios como Malasaña, Chueca, Chamberí o Justicia figuran entre los destinos posibles para esa expansión futura. Si el plan se cumple, el helado argentino podría dejar de ser una simple curiosidad para convertirse en una presencia habitual dentro del mapa gastronómico madrileño.
Por ahora la historia recién empieza y habrá que ver si los madrileños adoptan la costumbre de tomar helado durante todo el año. Pero el solo hecho de intentarlo confirma algo que en Argentina ya se sabe muy bien: que detrás de un simple cucurucho puede esconderse toda una cultura.
Aprendí mucho sobre Argentina aquí.
Buen contexto sobre Argentina.