Con la llegada del otoño, España pone en marcha su campaña de vacunación frente a la gripe. Sanidad recomienda inmunizar a los mayores de 60 años y a otros grupos de riesgo, con objetivos de cobertura ambiciosos para frenar los contagios.
Como cada año, la llegada del otoño trae consigo uno de los grandes retos de la salud pública en España. Con el descenso de las temperaturas se acerca la temporada de la gripe, y con ella se pone en marcha la campaña anual de vacunación destinada a proteger a la población más vulnerable.
Se trata de una cita sanitaria de enorme importancia, que busca reducir los contagios y, sobre todo, evitar las complicaciones más graves. La organización de esta campaña se prepara con meses de antelación para llegar a tiempo, antes de que el virus empiece a circular con fuerza.
Una campaña que arranca en otoño
Según las recomendaciones del Ministerio de Sanidad, la campaña de vacunación frente a la gripe para la temporada 2026-2027 comenzará a partir de la última semana de septiembre y se desarrollará durante el mes de octubre, siempre de forma ajustable según la disponibilidad de las vacunas.
El calendario no es casual, sino que responde a una estrategia bien definida. El objetivo es que la población de riesgo esté protegida antes de que llegue el pico de la epidemia, que suele producirse en pleno invierno, cuando los virus respiratorios circulan con mayor intensidad.
Quién debe vacunarse
La recomendación de vacunación se dirige de forma prioritaria a los colectivos más expuestos a sufrir complicaciones. Este año, la vacuna de la gripe se recomienda a todas las personas de 60 años o más, uno de los grupos en los que la enfermedad puede resultar más peligrosa.
Junto a ellos, la campaña pone el foco en otros colectivos especialmente sensibles. Entre los grupos destinatarios figuran también las mujeres embarazadas, el personal sanitario y sociosanitario, así como la población infantil de entre seis y cincuenta y nueve meses de edad.
Objetivos de cobertura

Para que la campaña sea eficaz no basta con ofrecer la vacuna, sino que es necesario que llegue a un número suficiente de personas. Por eso, Sanidad fija cada año unos objetivos de cobertura concretos que sirven como referencia para evaluar el éxito de la iniciativa.
En esta temporada, la meta es alcanzar o superar una cobertura del 75% entre las personas de 60 años o más y entre las mujeres embarazadas. Para el personal sanitario y sociosanitario, así como para la población infantil de seis a cincuenta y nueve meses, el objetivo se sitúa en el 60%.
Lo que dejó la temporada anterior
Los datos de la campaña previa ayudan a entender la magnitud del reto que supone la gripe cada invierno. Según el sistema de vigilancia de infecciones respiratorias agudas, conocido como SiVIRA, el periodo epidémico se extendió entre finales de 2024 y las primeras semanas de 2025.
Durante aquella temporada, la incidencia alcanzó su punto más alto en la cuarta semana del año, con un pico de 141,3 casos por cada 100.000 habitantes. Una cifra que refleja hasta qué punto la gripe puede saturar el sistema sanitario en las semanas de mayor circulación del virus.
Por qué es importante
Más allá de las cifras, el mensaje de fondo de las autoridades sanitarias es claro y se repite temporada tras temporada. La vacunación es la herramienta más eficaz para prevenir las formas graves de la enfermedad y para proteger a quienes conviven con las personas más frágiles.
Vacunarse a tiempo no solo es una decisión individual, sino también un gesto de responsabilidad colectiva. Cuanta más gente se inmunice dentro de los grupos recomendados, menor será la presión sobre hospitales y centros de salud en los meses más duros del invierno.
Muy buena cobertura de grupos de riesgo.

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