El consumo de ultraprocesados se ha triplicado en España y ya supone el 32% de las calorías. Los expertos alertan de sus riesgos y las autoridades responden con nuevas normas.
La dieta mediterránea, considerada durante décadas un modelo de alimentación saludable, pierde terreno en España. Los alimentos ultraprocesados avanzan con fuerza en la mesa de los españoles y ya representan una parte muy significativa de las calorías que consumen a diario.
Un consumo que se ha triplicado
Los datos reflejan un cambio profundo en los hábitos alimentarios. El peso de los ultraprocesados en la dieta se ha triplicado en las últimas décadas, pasando del 11% al 32% de las calorías totales. Es decir, uno de cada tres bocados calóricos procede ya de este tipo de productos.
Se trata de alimentos que poco tienen que ver con la cocina tradicional mediterránea, basada en productos frescos como frutas, verduras, legumbres, pescado y aceite de oliva. Su avance supone un alejamiento progresivo de ese patrón que dio fama a la gastronomía española.
Riesgos para la salud

El aumento de estos productos preocupa a los expertos por sus efectos sobre la salud. Un mayor consumo de ultraprocesados se asocia con un riesgo más elevado de obesidad, enfermedades metabólicas y diabetes de tipo 2, entre otros problemas cada vez más frecuentes.
La lista de riesgos identificados es amplia. Los estudios vinculan estos alimentos con enfermedades cardiovasculares, ciertos tipos de cáncer, una mayor fragilidad en las personas mayores y, en conjunto, con unas tasas de mortalidad más elevadas en la población.
Un informe científico de referencia
Buena parte de estas conclusiones se apoya en una amplia revisión científica. El informe dedicado a los ultraprocesados y la salud humana ha reunido el trabajo de 43 expertos de distintas disciplinas, en uno de los análisis más exhaustivos realizados hasta la fecha.
El documento repasa la evidencia disponible sobre el impacto de estos productos en el organismo. Su alcance internacional y el elevado número de especialistas implicados le otorgan un peso notable en el debate actual sobre la alimentación contemporánea.
La respuesta de las autoridades
Ante este panorama, las autoridades españolas han comenzado a mover ficha. En abril de 2025 se publicó en el Boletín Oficial del Estado un real decreto que establece comedores escolares más saludables y sostenibles, con restricciones drásticas a los ultraprocesados.
La normativa no se detiene ahí. Están previstas nuevas regulaciones para los servicios de alimentación de hospitales y residencias, así como requisitos para las máquinas expendedoras, que deberán ofrecer un mínimo del 80% de productos saludables.
La infancia, en el centro de la preocupación
Uno de los focos principales es la población infantil. La obesidad infantil se relaciona con la sustitución de productos frescos por alimentos ultraprocesados, un fenómeno que preocupa especialmente por sus consecuencias a largo plazo sobre la salud de los más jóvenes.
Por ello, las medidas dirigidas a los comedores escolares buscan proteger precisamente a los niños y adolescentes. Fomentar desde la infancia una alimentación basada en productos frescos se considera clave para revertir la tendencia actual del consumo.
Recuperar la dieta mediterránea
El reto que se dibuja es claro, recuperar el terreno perdido por la dieta mediterránea frente a la comodidad y la omnipresencia de los ultraprocesados. La combinación de información, educación y regulación se perfila como la vía para lograr un cambio duradero en los hábitos.
Muy buena cobertura de ultraprocesados.

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