El sedentarismo alcanza a buena parte de la población española y cerca de once millones de personas no practican ningún ejercicio, según los expertos. La actividad física regular es clave para prevenir enfermedades.
La falta de actividad física se ha convertido en uno de los grandes retos de salud pública en España. El ritmo de vida actual, cada vez más ligado a las pantallas y a los trabajos de oficina, ha reducido de forma notable el movimiento diario de la población.
Los expertos advierten de que este hábito, lejos de ser inofensivo, tiene consecuencias importantes para la salud. Recuperar la costumbre de moverse a diario se presenta como una de las mejores inversiones para el bienestar a largo plazo.
Una mayoría de población sedentaria
Los datos disponibles dibujan un panorama preocupante. Según la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física, el sedentarismo afecta a alrededor del 80 por ciento de la población en el país, una cifra realmente elevada.
En la misma línea, el Instituto Nacional de Estadística estima que cerca de 11 millones de españoles no practican ningún tipo de ejercicio físico. Se trata de un número de personas muy considerable que apenas incorpora movimiento a su rutina diaria.
El peso del trabajo y las pantallas
Buena parte de este fenómeno se explica por los cambios en la forma de trabajar y de vivir. Un análisis de las últimas décadas muestra que los empleos con escaso movimiento pasaron del 31,2 por ciento en 1987 al 38,4 por ciento en 2020.
El auge del teletrabajo, los largos periodos de estudio y las tareas dependientes de las pantallas han acentuado esta tendencia. El resultado es una sociedad que pasa cada vez más horas sentada, tanto en el ámbito laboral como en el doméstico.
Diferencias por edad

El sedentarismo no se reparte por igual entre la población. Los estudios señalan que aumenta especialmente durante las actividades principales, como el trabajo o el estudio, mientras que tiende a reducirse en los momentos de ocio y tiempo libre.
Por franjas de edad, los jóvenes de entre 16 y 24 años son quienes menos tiempo sedentario acumulan en su tiempo libre. En el extremo opuesto se sitúan las personas mayores de 65 años, el grupo que se mantiene más inactivo durante el día.
Qué recomiendan los expertos
Frente a esta situación, las recomendaciones internacionales son claras. La Organización Mundial de la Salud aconseja a los adultos realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, o bien 75 minutos de actividad más intensa.
Además de alcanzar esos objetivos, los especialistas insisten en la importancia de romper los periodos prolongados de estar sentado. Levantarse con frecuencia y moverse a lo largo del día resulta tan importante como la práctica de ejercicio programado.
Los beneficios de moverse
Los efectos positivos de la actividad física están ampliamente documentados. Practicar ejercicio de forma regular ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, la obesidad, ciertos tipos de cáncer y diversos trastornos musculoesqueléticos.
Los beneficios no se limitan al cuerpo, sino que alcanzan también a la mente. El movimiento contribuye a mejorar el estado de ánimo, a frenar el deterioro cognitivo y, en conjunto, a favorecer una mayor esperanza de vida con calidad.
Un reto de salud pública
Consciente de la magnitud del problema, la Administración ha impulsado iniciativas para fomentar el deporte y reducir la inactividad. Entre ellas destaca una estrategia nacional prevista para el periodo 2025-2030, dotada con decenas de millones de euros.
El objetivo final es lograr que la población recupere el hábito de moverse en su día a día. Pequeños cambios, como caminar más o subir escaleras, pueden marcar una diferencia notable en la salud individual y colectiva del conjunto del país.
Buen contexto sobre sedentarismo.
Tal cual.

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