La TAMAR se ubica en 23,75% TNA y el CER 2027 se convierte en el refugio favorito de los inversores locales frente a la volatilidad global.
El tipo de cambio mayorista tocó los $1.520 y el límite superior de la banda cambiaria llegó a $1.926,72 el 7 de octubre. Pese a este ruido y a la tensión en los mercados internacionales, la curva de tasas en pesos mantiene una calma inusual que sorprende a muchos operadores. La TAMAR de bancos privados se ubica en 23,75% nominal anual, mientras que la BADLAR se encuentra en 21,63%. Esta estabilidad no es casualidad, sino el resultado de una reubicación estratégica de los flujos dentro de la plaza local.
Los inversores están dejando de lado los bonos largos en dólares y migrando hacia el tramo corto en pesos. Según datos del Banco Central, los depósitos a 30 días registran una tasa de 20,96%, una cifra que sigue siendo atractiva para el inversor de corto plazo. La clave está en la liquidez: hay muchos pesos transaccionales en el money market que buscan seguridad y rendimiento inmediato, evitando la incertidumbre de los vencimientos lejanos que podrían verse afectados por la suba de tasas en Estados Unidos.
El refugio en el corto plazo
La dinámica actual muestra una clara preferencia por los instrumentos de corto plazo. Los especialistas de Dhalmore Capital explican que la suba de la tasa de interés en Estados Unidos golpea principalmente a la renta fija local en dólares. Por eso, parte de los inversores que tenían posiciones en bonos con vencimientos en 2028 y 2029 están desarmando esas carteras para trasladarse hacia plazos más cercanos. Es una jugada de defensa: priorizar la liquidez y el rendimiento seguro antes que la prima de riesgo de la deuda larga.
En este contexto, los pesos transaccionales juegan un papel fundamental. La caución bursátil y los instrumentos de money market absorben gran parte de la liquidez del sistema. Los inversores no están saliendo del mercado, sino que están cambiando la forma de estar dentro de él. Prefieren la flexibilidad de poder mover el dinero rápido ante cualquier cambio en el tipo de cambio o en la política monetaria. Esta postura de espera activa es típica de un mercado que percibe volatilidad externa pero que mantiene la confianza en la estabilidad interna de la tasa de interés local.

El CER 2027, la estrella de la temporada
Entre todos los instrumentos disponibles, el CER 2027 se destaca como uno de los más demandados. Este bono permite mantener una exposición en pesos, pero con una cobertura automática frente a la inflación. Si la inflación supera las expectativas, el valor del bono se ajusta al alza, protegiendo el poder adquisitivo del inversor. Es la solución perfecta para quienes quieren ganar en pesos sin asumir el riesgo de que la tasa de interés nominal no alcance a compensar la devaluación del billete.
La combinación de elevada liquidez y demanda por instrumentos CER y TAMAR ya se observaba en abril, cuando las tasas overnight estaban estabilizadas cerca del 20% TNA. Ahora, con la incertidumbre electoral y la volatilidad global, esa tendencia se ha intensificado. El Tesoro, por su parte, busca extender los vencimientos de la deuda, pero el mercado prefiere quedarse en el corto plazo. Esta tensión entre la necesidad del Estado y la cautela del inversor define el tono de la curva local en este momento.

La divergencia con el mercado global
Mientras las bolsas asiáticas retroceden y el petróleo supera los US$101 por barril, presionando la inflación global, el mercado argentino muestra una resiliencia notable. Los futuros de los índices bursátiles estadounidenses borraron las ganancias iniciales, pero la curva en pesos se mantiene firme. Esta divergencia se debe a que el mercado local está operando con parámetros propios, donde la liquidez en pesos y la demanda por instrumentos de cobertura son los motores principales.
La suba de tasas en Estados Unidos tiene un impacto directo en los bonos en dólares, pero no logra traspasar la barrera de la curva en pesos de la misma manera. Los inversores locales están diferenciando entre el riesgo soberano y el riesgo de liquidez. Prefieren quedarse dentro del sistema financiero local, donde tienen control sobre el plazo y la cobertura, antes que exponerse a las fluctuaciones del tipo de cambio que escapan a su control. Esta postura defensiva es la que sostiene la estabilidad de las tasas en un entorno de alta volatilidad externa.

El desafío de la liquidez y la cobertura
La estabilidad de las tasas locales no descarta la necesidad de cobertura. El mercado sabe que la inflación sigue siendo un factor de riesgo, especialmente con la presión que ejercen los precios de los combustibles y la energía. Por eso, los instrumentos que ofrecen cobertura automática, como los CER, ganan protagonismo. El inversor busca no solo rentabilidad, sino también protección. Es un cambio de mentalidad: antes se buscaba la tasa más alta posible, ahora se busca la tasa más segura con la menor exposición al riesgo de cambio.
La presencia de dólares en la economía argentina, muchos de ellos posicionados en vencimientos lejanos, también influye en esta dinámica. Algunos inversores están reconsiderando esas posiciones, especialmente en un contexto de incertidumbre electoral. Prefieren tener liquidez en pesos y la posibilidad de moverse rápidamente si el tipo de cambio se desborda. Esta flexibilidad es lo que hace que la curva en pesos se mantenga estable, incluso cuando el resto del mundo está en plena volatilidad.
Lo que viene para la curva local
El escenario se mantiene en equilibrio, pero con tensiones subyacentes. La demanda por el tramo corto sigue siendo fuerte, mientras que la deuda larga en dólares sigue bajo presión. La clave estará en cómo se comporte el tipo de cambio y en la política monetaria del Banco Central. Si la banda cambiaria se mantiene estable, la curva en pesos podría seguir disfrutando de esta calma. Pero si hay un salto devaluatorio, la presión sobre los instrumentos de corto plazo podría intensificar la demanda por cobertura.
Los inversores están atentos a las señales del Tesoro y del Banco Central. La emisión de deuda y la administración de la liquidez serán determinantes para definir el tono de los próximos meses. Por ahora, la estrategia de migrar al corto plazo y cubrirse con CER parece ser la apuesta más inteligente. Es una postura de prudencia que reconoce la volatilidad global pero que confía en la solidez del sistema financiero local. La calma de la curva en pesos es, por ahora, el mejor refugio disponible.
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