La superficie ocupada por la mariposa monarca en los bosques mexicanos aumentó un 64 por ciento respecto a la temporada anterior, según Semarnat. Un repunte alentador que, sin embargo, no despeja las amenazas que enfrenta la especie.
La mariposa monarca, uno de los grandes símbolos naturales de México, ha protagonizado una noticia alentadora en materia de conservación. Tras años de preocupación por el descenso de sus poblaciones, los datos más recientes muestran una recuperación notable en los bosques donde pasa el invierno.
El repunte ha sido celebrado por especialistas y autoridades ambientales, aunque también ha venido acompañado de una advertencia clara. Los expertos recuerdan que un buen año no significa que los riesgos hayan desaparecido, y que el futuro de la especie sigue dependiendo de esfuerzos sostenidos en el tiempo.
Un aumento del 64 por ciento
De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, conocida como Semarnat, la superficie ocupada por la mariposa monarca durante la temporada 2025-2026 creció un 64 por ciento respecto al periodo anterior. Se trata de un salto considerable que ha devuelto el optimismo a la comunidad científica.
En cifras concretas, las colonias ocuparon 2,93 hectáreas de bosque, frente a las 1,79 hectáreas registradas en la temporada 2024-2025. El dato fue presentado junto con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y el Fondo Mundial para la Naturaleza, que colaboran en el monitoreo de la especie.
Nueve colonias entre dos estados

El conteo identificó un total de nueve colonias distribuidas en dos entidades del centro del país. De ellas, tres se localizaron en Michoacán y las seis restantes en el Estado de México, en la zona conocida por albergar cada año la llegada de estos insectos.
Esta distribución refleja la importancia de los bosques templados de la región como refugio invernal de la especie. La monarca recorre miles de kilómetros desde el norte del continente hasta estos santuarios, donde se concentra en los árboles para resistir los meses más fríos del año.
El Rosario, la colonia más grande
Entre todas las colonias registradas, la de mayor tamaño se ubicó en el Ejido El Rosario, con 1,62 hectáreas de superficie ocupada. Este sitio, uno de los más conocidos y visitados, volvió a confirmarse como un punto clave para la presencia de la mariposa en el país.
En el otro extremo, la colonia más pequeña apenas alcanzó 0,031 hectáreas y se localizó en San Francisco, en Michoacán. El contraste entre ambas muestra la variedad de asentamientos que la especie forma cada temporada, algunos muy extensos y otros de dimensiones reducidas.
Las amenazas que persisten
Pese al buen resultado, las autoridades insistieron en que la especie sigue enfrentando riesgos importantes. La titular de Semarnat, Alicia Bárcena, señaló que los plaguicidas, sobre todo en Estados Unidos, y la pérdida de las plantas de las que se alimenta la monarca son dos de los enormes riesgos que la amenazan.
A ello se suman el cambio climático extremo y las prácticas turísticas inadecuadas. Los reportes también documentaron una degradación forestal de 2,55 hectáreas, provocada por la tala ilegal con 1,85 hectáreas, los incendios con 0,58 y las sequías con 0,11 hectáreas afectadas.
Un indicador de salud ambiental
Más allá de su valor simbólico, la mariposa monarca es considerada un indicador de la salud de los ecosistemas. Su supervivencia depende de que los bosques y los corredores por donde viaja se mantengan funcionales a gran escala, por lo que su recuperación es una buena señal para el medio ambiente.
Los especialistas subrayan que el aumento de esta temporada es un hito relevante, pero también recuerdan que las cifras pueden variar de un año a otro. Por eso insisten en la necesidad de dar continuidad a los programas de conservación y de vigilar de cerca la evolución de la especie.
El reto de cara al futuro
El desafío, coinciden las autoridades, consiste en transformar este buen año en una tendencia sostenida. Para lograrlo se requiere una cooperación que abarque a los distintos países por los que la monarca realiza su migración, además del compromiso de las comunidades locales.
La historia de la mariposa monarca demuestra que la recuperación es posible cuando se combinan la ciencia, la protección de los bosques y la participación social. El reto ahora será mantener ese esfuerzo para que las próximas generaciones sigan siendo testigos de uno de los espectáculos naturales más impresionantes del país.
Visión equilibrada de bosques.
Buen contexto sobre bosques.
Muy buena cobertura de bosques.

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