La superficie ocupada por la mariposa monarca en los bosques de México creció un 64 por ciento esta temporada. Aunque la noticia es alentadora, los especialistas advierten que la especie sigue en riesgo.
La mariposa monarca ha dado una buena noticia a México durante la temporada más reciente. La superficie de bosque que ocupan estos insectos durante su invernada creció de forma notable, lo que apunta a una recuperación de la población tras varios años difíciles. Aun así, los especialistas piden prudencia y recuerdan que la especie todavía enfrenta serias amenazas para su supervivencia.
Una superficie mayor de bosque
Según el conteo más reciente, en la temporada 2025 y 2026 las colonias de mariposa monarca ocuparon alrededor de 2.93 hectáreas de bosque, frente a las 1.79 hectáreas registradas el invierno anterior. Esto representa un aumento cercano al 64 por ciento, una cifra que ha sido recibida con optimismo por parte de científicos y organizaciones dedicadas a su conservación.
Este incremento se distribuyó en nueve grandes colonias dentro de la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca, ubicada en las montañas del centro del país, entre los estados de Michoacán y México. La reserva ofrece los bosques de oyamel que la especie necesita para pasar el invierno, protegida del frío y de las condiciones más extremas de la temporada.
El fenómeno migratorio

La migración de la mariposa monarca es considerada uno de los viajes más asombrosos del mundo natural. Cada otoño, millones de ejemplares recorren miles de kilómetros desde Canadá y Estados Unidos hasta los bosques mexicanos, donde permanecen agrupados aproximadamente desde inicios de noviembre hasta el mes de marzo, antes de emprender el regreso hacia el norte.
Este año, los cuidadores de la reserva señalaron que la llegada de las mariposas fue algo más tardía de lo habitual, pero en mayor número. La apertura de santuarios como El Rosario y Sierra Chincua permite que miles de visitantes puedan contemplar el espectáculo, en una experiencia que combina el asombro natural con el impulso al turismo de la región.
Ciencia para proteger a la especie
La conservación de la monarca también se apoya cada vez más en la ciencia. A comienzos de este año, un grupo de investigadores mexicanos, en colaboración con organizaciones ambientales, colocó diminutos dispositivos de seguimiento en alrededor de 172 mariposas dentro de los santuarios de invernada, con el fin de conocer mejor sus hábitos y sus rutas de regreso.
Estos sensores permiten obtener datos precisos sobre la alimentación, los patrones de descanso y las trayectorias que siguen los ejemplares en su viaje de retorno. La información resulta clave para diseñar estrategias de protección más eficaces y para comprender cómo el cambio climático afecta a una especie tan sensible a las variaciones de temperatura.
Menos degradación forestal
Otro dato alentador tiene que ver con el estado del bosque. La degradación forestal dentro de la reserva se redujo de forma considerable, pasando de unas 3.73 hectáreas afectadas en un periodo previo a cerca de 2.55 hectáreas más recientemente. Este avance se atribuye a los patrullajes que buscan frenar la tala ilegal y a los esfuerzos de reforestación en las laderas.
Entre las medidas de conservación destaca también el traslado de plántulas de oyamel hacia zonas más altas y frías, una respuesta directa al aumento de las temperaturas. Con ello, los especialistas intentan asegurar que la especie siga contando con el hábitat adecuado en el futuro, incluso si las condiciones del clima continúan cambiando en la región.
Una recuperación aún frágil
A pesar de las cifras positivas, los expertos insisten en que la recuperación es frágil y que no conviene relajar los esfuerzos. Un modelo elaborado por autoridades ambientales de Estados Unidos advierte que existe una probabilidad de entre el 56 y el 74 por ciento de que la población llegue a extinguirse hacia el año 2080, si las tendencias de fondo no logran revertirse por completo.
De acuerdo con los especialistas, para que la población se mantenga estable a largo plazo sería necesario que las colonias ocuparan al menos unas 6 hectáreas de bosque durante el invierno. La cifra actual, aunque muy superior a la del año pasado, todavía se encuentra por debajo de ese umbral, lo que explica la cautela con la que se interpretan los buenos resultados.
El papel del turismo y las comunidades
El futuro de la mariposa monarca depende en buena medida de las comunidades locales que habitan cerca de la reserva. El turismo responsable ofrece un incentivo económico para conservar el bosque, ya que los visitantes que acuden a admirar a las mariposas generan ingresos que pueden reinvertirse en la protección del entorno y en el bienestar de las familias de la zona.
En definitiva, la recuperación de esta temporada es una señal esperanzadora, pero no un motivo para bajar la guardia. La combinación de vigilancia, reforestación, ciencia y turismo responsable será determinante para que este viaje milenario siga repitiéndose cada año y para que la mariposa monarca continúe siendo un símbolo vivo de la naturaleza mexicana.

Keep following Álvaro RamírezHer next filing reaches you the moment it publishes, on her own subdomain.
Follow