Ni plantas ni animales, los hongos forman un reino propio que sostiene la vida de los bosques y que la ciencia apenas empieza a valorar. Chile fue el primer pais del mundo en protegerlos por ley, y desde el sur del continente crece un movimiento para dar a la funga el mismo lugar que a la flora y la
Cuando pensamos en la naturaleza que hay que proteger, casi siempre imaginamos animales imponentes o bosques frondosos, es decir, la fauna y la flora. Sin embargo, existe un tercer gran reino de la vida que durante siglos ha permanecido en la sombra pese a ser fundamental para el equilibrio del planeta. Se trata de los hongos, un grupo tan diverso como misterioso que apenas ahora empieza a recibir la atencion que merece por parte de la ciencia y las leyes.
El reino olvidado
Los hongos han sido durante mucho tiempo los grandes ignorados de la conservacion, atrapados en un vacio entre la botanica y la zoologia. Se calcula que existen millones de especies en el mundo, pero solo una pequena fraccion ha sido descrita y estudiada por los cientificos hasta hoy. Esta enorme brecha de conocimiento significa que muchas especies podrian desaparecer incluso antes de que lleguemos a saber que existieron alguna vez.
Ni planta ni animal
Aunque durante mucho tiempo se los clasifico junto a las plantas, hoy sabemos que los hongos forman un reino completamente aparte y con reglas propias. No realizan fotosintesis como los vegetales, sino que obtienen su alimento descomponiendo materia o asociandose con otros seres vivos. De hecho, desde el punto de vista evolutivo, los hongos estan mas cerca de los animales que de las plantas con las que solemos confundirlos.
Chile, pionero mundial
En este panorama de olvido, un pais de America Latina dio un paso historico que hoy sirve de ejemplo para el resto del mundo. Chile se convirtio en 2013 en el primer pais del planeta en incluir a los hongos dentro de su legislacion ambiental de forma explicita. Esta decision abrio la puerta a que las especies de hongos pudieran ser evaluadas oficialmente y a que su proteccion dejara de depender solo de la buena voluntad.
Flora, fauna y funga

De la mano de este cambio nacio tambien una palabra llamada a transformar la manera en que hablamos de la naturaleza. El termino funga se propuso para nombrar al conjunto de los hongos de un territorio, del mismo modo que flora y fauna designan a plantas y animales. La idea de sumar esta tercera efe ha ido ganando terreno y ya ha sido adoptada por organizaciones de peso como National Geographic y la Union Internacional para la Conservacion de la Naturaleza.
El loyo en peligro
El avance de Chile no se ha quedado en las palabras, sino que se ha traducido en evaluaciones concretas sobre el estado de sus especies. Hasta 2024 se habia analizado la situacion de ciento treinta y ocho especies nativas, incluyendo hongos y liquenes, un trabajo pionero en la region. Entre ellas destaca el loyo, un hongo comestible muy apreciado que se convirtio en el primer hongo chileno clasificado como en peligro en la Lista Roja internacional.
Las redes bajo tierra
El caso del loyo ilustra a la perfeccion por que proteger a los hongos es inseparable de proteger a los bosques. Esta especie es micorrizica, lo que significa que vive en simbiosis con las raices de los arboles y no puede cultivarse de forma artificial. Su supervivencia depende por completo del buen estado de los bosques nativos del sur de Chile, de modo que sin arboles sanos sencillamente no hay loyo posible.
Guardianes del bosque
Lejos de ser un simple adorno del suelo, los hongos cumplen funciones que sostienen la vida de ecosistemas enteros y del planeta. Sus finos filamentos tejen enormes redes subterraneas que conectan a los arboles y les permiten intercambiar agua, nutrientes e incluso senales de alerta. Ademas, son los grandes recicladores de la naturaleza, pues descomponen la materia muerta y devuelven al suelo los elementos necesarios para que la vida continue.
Un compromiso en Cali
El impulso nacido en el sur del continente alcanzo un momento clave en una cumbre celebrada en suelo latinoamericano. Durante la conferencia de biodiversidad de las Naciones Unidas realizada en Cali, Colombia, en octubre de 2024, los gobiernos de Chile y el Reino Unido, junto a la Fungi Foundation, lanzaron un compromiso por la conservacion de los hongos. La iniciativa pide reconocer a los hongos como un reino independiente en las leyes y ya ha sido firmada por mas de diez paises.
La riqueza de America Latina
Para una region como la nuestra, tan rica en bosques y ecosistemas, el reto de conocer y proteger la funga es enorme y apasionante a la vez. Desde los bosques humedos de los Andes hasta la inmensa selva amazonica, se esconde una diversidad de hongos que la ciencia apenas comienza a explorar. Cada expedicion y cada estudio revelan especies nuevas, un recordatorio de cuanto nos queda por descubrir en nuestro propio territorio.
Amenazas invisibles
Sin embargo, este tesoro escondido enfrenta las mismas amenazas que ya golpean al resto de la naturaleza en el continente. La deforestacion, el cambio climatico y la degradacion de los suelos ponen en riesgo a un reino que ni siquiera hemos terminado de catalogar. Perder un bosque no solo significa perder arboles y animales, sino tambien una comunidad invisible de hongos cuya desaparicion silenciosa apenas alcanzamos a comprender.
Un futuro con hongos
El camino abierto por Chile demuestra que aun estamos a tiempo de darle a la funga el lugar que le corresponde en nuestra mirada sobre la vida. Reconocer a los hongos como un reino propio no es un capricho cientifico, sino un paso necesario para entender y cuidar los ecosistemas de forma completa. Si aprendemos a mirar el suelo del bosque con otros ojos, quiza logremos proteger a tiempo a los guardianes mas discretos de la naturaleza.
Buena mirada a fondo sobre conservacion.
Totalmente.