Perú ha perdido cerca del 42% de su superficie glaciar en seis décadas, según el Inaigem. El retroceso, acelerado por El Niño Costero, amenaza el agua de millones de personas y multiplica los riesgos de desbordes de lagunas en los Andes.
En las alturas de los Andes ocurre un cambio lento pero profundo que rara vez ocupa titulares. Los glaciares que durante siglos coronaron las montañas del Perú se están reduciendo año tras año, y con ellos se encoge una de las reservas de agua más importantes de todo el país.
Las cifras confirman la magnitud del problema. Según el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña, conocido como Inaigem, el Perú ha perdido cerca del 42% de su superficie glaciar en apenas seis décadas, lo que equivale a unos 700 kilómetros cuadrados de hielo desaparecido.
Un país de glaciares tropicales
Este dato adquiere aún más peso al recordar que el Perú alberga alrededor del 68% de los glaciares tropicales del mundo. Según el inventario más reciente, publicado en 2023, el país cuenta con más de dos mil glaciares y ha registrado además la formación de miles de nuevas lagunas de origen glaciar.
El retroceso, sin embargo, no se reparte por igual. De acuerdo con el Inaigem, regiones como Apurímac han perdido cerca del 91% de su superficie glaciar en sesenta años, y Huancavelica hasta un 99%, mientras que Áncash y Cusco concentran las mayores pérdidas en términos absolutos de hielo.
El Niño Costero acelera el deshielo

A este panorama se suma un factor que agrava todo el proceso. Según investigaciones del propio Inaigem, durante los episodios de El Niño Costero el retroceso de los glaciares puede llegar a ser hasta tres veces mayor que en un año normal, un ritmo que golpea con especial dureza a la Cordillera Blanca, en Áncash.
La explicación es tan sencilla como preocupante. La investigadora Cinthya Bello, de la Universidad Científica del Sur, señala que los glaciares necesitan acumular precipitación sólida, pero durante El Niño Costero predomina la lluvia, que erosiona la superficie del hielo e impide que la nieve se compacte antes de derretirse.
El agua de millones en juego
Detrás de estas montañas hay algo mucho más cotidiano que un paisaje. Según un informe gubernamental de 2023, alrededor de veinte millones de peruanos dependen de alguna manera del agua que baja de los glaciares, sobre todo durante la estación seca, cuando el deshielo alimenta ríos, cultivos y ciudades.
Por eso el retroceso glaciar no es solo un asunto ambiental, sino también de seguridad hídrica. A medida que el hielo desaparece, disminuye la disponibilidad de agua en cuencas y microcuencas, lo que compromete el abastecimiento de comunidades enteras que hoy dan por segura esa fuente natural.
Los riesgos del hielo que se rompe
El deshielo no solo resta agua a futuro, también añade peligros inmediatos. El Inaigem advierte sobre el riesgo de desbordes de lagunas y procesos de inestabilidad en las laderas, con potencial para generar aluviones que amenazan a las poblaciones asentadas aguas abajo de estos ecosistemas de montaña.
Entre las lagunas señaladas con mayor riesgo figuran Palcacocha, en Áncash, Upiscocha, en Cusco, y Grangajalca, en Huánuco. A ello se suma otro fenómeno menos visible, el drenaje ácido de las rocas que quedan expuestas al retirarse el hielo, que llega a teñir algunas aguas de un llamativo color anaranjado.
Un horizonte hacia 2100
Si la tendencia continúa sin cambios, el futuro es aún más sombrío. Diversos análisis difundidos en 2026 advierten que el Perú podría perder hasta un 80% de sus glaciares de aquí al año 2100 si no se toman medidas firmes frente al calentamiento global, un escenario que reconfiguraría por completo la vida en los Andes.
Frente a ese horizonte, especialistas insisten en la necesidad de monitorear los glaciares, gestionar mejor el agua y reducir las emisiones que impulsan el calentamiento. El hielo de las montañas, recuerdan, no es un recurso eterno, sino un patrimonio frágil que tardó milenios en formarse y que hoy se desvanece en décadas.
El deshielo de los Andes peruanos avanza en silencio, lejos de las ciudades, pero sus consecuencias llegan hasta el grifo de millones de hogares. Entender lo que está en juego es el primer paso para que la desaparición de estos gigantes de hielo no tome por sorpresa a quienes más dependen de ellos.
Buen contexto sobre Perú.
Visión equilibrada de Perú.
Buena mirada a fondo sobre Perú.