El Perú vive su temporada 2026 de avistamiento de ballenas jorobadas en el norte, cuando miles de estos cetáceos llegan desde la Antártida a las cálidas aguas de Piura y Tumbes para reproducirse.
Cada año, entre julio y octubre, las cálidas aguas del norte del Perú se convierten en escenario de uno de los espectáculos más impresionantes de la naturaleza. Las ballenas jorobadas llegan por miles a las costas de Piura y Tumbes, y con ellas arranca una temporada que combina asombro, ciencia y una creciente actividad turística a lo largo del litoral.
Una travesía de más de 8.000 kilómetros
El viaje de estos gigantes marinos es, por sí solo, una hazaña. Según la información difundida, miles de ballenas jorobadas recorren más de 8.000 kilómetros desde las frías aguas de la Antártida hasta el mar peruano, en una de las migraciones más largas del reino animal, guiadas por un instinto que se repite generación tras generación.
El motivo de este largo desplazamiento es la reproducción. Las aguas más templadas del norte peruano ofrecen el ambiente ideal para el apareamiento y para el nacimiento de las crías, que pasan sus primeras semanas de vida cerca de la superficie, bajo la atenta mirada de sus madres y, cada vez más, de los visitantes que llegan a observarlas.
El norte peruano, escenario del espectáculo

La temporada 2026 fue inaugurada oficialmente por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, el Mincetur, en el desembarcadero de Los Órganos, en la región de Piura. De acuerdo con lo anunciado, la actividad se desarrolla aproximadamente del 15 de julio al 15 de octubre a lo largo del litoral norteño del país.
Playas y caletas como Los Órganos, El Ñuro, Máncora y Punta Sal se han consolidado como los principales puntos de observación. Desde allí zarpan las embarcaciones que llevan a los visitantes mar adentro, donde con algo de suerte pueden presenciar los saltos y aleteos con que estos cetáceos rompen la superficie del Pacífico.
Cuánto cuesta y cómo se hace
Los recorridos suelen durar alrededor de tres horas y se ofrecen en distintas modalidades y precios. Según los datos publicados, las salidas en lancha grupal cuestan entre 80 y 120 soles por persona, mientras que los botes artesanales de los pescadores locales ofrecen tarifas más accesibles, de entre 50 y 80 soles.
Para quienes buscan una experiencia más cómoda, existen también paseos en catamarán que llegan hasta los 160 soles por adulto y 120 por niño. La mayoría de estos paquetes incluye un guía especializado y una charla sobre observación responsable, y en algunos casos hasta un refrigerio a bordo durante la travesía.
Un motor para la economía local
Más allá del valor natural, el avistamiento de ballenas se ha convertido en una fuente importante de ingresos para las comunidades costeras. La llegada de visitantes dinamiza los servicios de hospedaje, alimentación, transporte y excursiones, y genera empleo en localidades que dependen en buena medida de la pesca y del turismo.
Las cifras dan cuenta de ese impacto. Según lo reportado, entre julio y octubre de 2025 solo Los Órganos registró alrededor de 48.000 pernoctaciones, con una ocupación hotelera cercana al 24 por ciento, lo que confirma el peso creciente de esta actividad dentro de la oferta turística del norte del país.
Turismo responsable y el reto de la regulación
Consciente de la presión que la actividad puede ejercer sobre los animales, el Mincetur informó que más de 600 actores del sector turismo fueron capacitados para brindar servicios sostenibles y contribuir a la conservación de la biodiversidad marina, buscando que el entusiasmo no se traduzca en un perjuicio para las ballenas.
Sin embargo, persiste un desafío de fondo. De acuerdo con la información disponible, el Perú aún carece de una legislación específica que regule la práctica del avistamiento, lo que deja buena parte de la responsabilidad en manos de los propios operadores y de la conciencia de quienes participan en estas salidas al mar.
Naturaleza que hay que cuidar
El auge de esta temporada plantea, por tanto, un equilibrio delicado. El interés por ver de cerca a las ballenas jorobadas es una oportunidad para valorar y proteger la vida marina, pero también un recordatorio de que la cercanía humana debe manejarse con prudencia para no alterar el comportamiento natural de estos animales.
Mientras tanto, cada temporada renueva la misma promesa. Frente a las costas del norte peruano, los gigantes del Pacífico siguen ofreciendo un espectáculo que sobrecoge, y que invita a mirar el mar con más respeto y admiración. Cuidar ese encuentro es, en definitiva, la mejor forma de asegurar que se repita en el futuro.
Buena mirada a fondo sobre norte del Perú.
Buen contexto sobre norte del Perú.
Visión equilibrada de norte del Perú.